miércoles, 5 de noviembre de 2008

No estamos inmunes

El Gobierno Nacional, tanto el conducido por Néstor Kirchner como el de su esposa Cristina Fernández, ha desaprovechado de manera criminal estos años de crecimiento vividos en el país ufanándose del aislamiento internacional vivido.

Por Enrique García-Mansilla

Concentrados en las subas o bajas de las bolsas, en las oscilaciones del dólar, del euro y en nuestro caso en leyes inoportunas y absurdas, no estamos viendo que esta crisis está afectando profundamente la actividad económica con todos sus efectos negativos: disminución de la capacidad productiva, suspensiones o despidos en fabricas, empresas de servicios, en fin la aparición con todas sus secuelas de la recesión.

En nuestro país esto tendrá efectos altamente nocivos en el empleo, la indigencia y en el desarrollo de proyectos de inversión tanto privados como públicos, porque sus efectos en los superávits gemelos no tardaran en dejarse ver.

La caída en el nivel de actividad afectara la recaudación fiscal tanto en el IVA como en ganancias, los movimientos financieros bajaran su volumen y el impuesto a los créditos y débitos bancarios serán menores y, por supuesto, la caída en el precio de las materias primas, aun con elevadas retenciones no tendrán el impacto positivo que durante estos últimos años tuvo.

Esto hace que el presupuesto enviado por el ejecutivo sea, más que una realidad se transforme en una ilusión difícil de concretar; además el gobierno ha adoptado medidas de alto nivel de impacto presupuestario que transforman al proyecto original en obsoleto.

Ya hemos opinado sobre la nacionalización, confiscación o estatización de los fondos de las AFJP, proyecto al que cuestionamos en lo económico, jurídico y práctico y que conlleva una intencionalidad que, bajo ningún aspecto, pretende dar respaldo a los futuros jubilados sino que tiene por objeto impactar directamente la caja presente y futura del Gobierno.

La conflictividad social de esta crisis no tardara mucho en hacerse saber, así como enfrentamos un paro bancario por salarios y despidos, hemos de asistir a otros que se irán sucediendo como consecuencia de la inexorable caída de la actividad productiva, comercial y de servicios.

El Gobierno Nacional, tanto el conducido por Néstor Kirchner como el de su esposa Cristina Fernández, ha desaprovechado de manera criminal estos años de crecimiento vividos en el país ufanándose del aislamiento internacional vivido, argumentando que esta realidad nos protegería y aislaría de los problemas del mundo. Tamaña ignorancia solo es posible en las mentes perversas que nos han gobernado estos últimos años. La globalización hace que, directa o indirectamente, estos procesos afecten al mundo en general más aun cuando nuestro principal socio del MERCOSUR está sumergido en el mundo internacional como estratégica de de desarrollo.

Mientras estos hechos ocurren y se profundizan en el mundo, nuestra PresidentA/E pasa su tiempo inaugurando obras menores en el interior. Yo creía que esto formaba parte de una estrategia de comunicación pero en la medida que las cosas transcurren estoy comenzando a pensar que esta actitud forma parte de una actitud sicológica de ignorar la realidad que se está viviendo y sus consecuencias, generalmente estas conductas se adoptan cuando los hechos superan a quienes deben adoptar las decisiones adecuadas frente a procesos de crisis.

El mundo civilizado y racional no se está deteniendo a analizar quien o quienes son los culpables de esta crisis que seguramente los habrá, sea desde los entes regulatorios o de los actores directos, pero primero hay que resolver los problemas y después buscar responsables, nosotros nos dedicamos a asignar culpabilidades y los problemas quedan en un segundo plano.

Los argentinos necesitamos conocer la verdad, ya que a partir de ella la comunidad podrá adoptar las conductas de protección que sean necesarias porque, caso contrario, seguiremos enfrentando mayores crisis sociales y actitudes conflictivas que no harán otra cosa que desestabilizar aun más la realidad económica-social.

Tenemos un sistema financiero sólido, la crisis del 2001/2 hicieron que nuestros banqueros actuaran con cautela y mantuvieran un estricto control del riesgo crediticio y mantuvieran altos niveles de liquidez, lo que nos preguntamos es ¿Qué rol jugaran en este proceso de crisis?, yo advierto que si no hay una actitud más proactiva en generar liquidez a las diversas actividades productivas, el gobierno, meterá mano en el sistema sea vía circulares del Banco Central o con una nacionalización de los depósitos lisa y llana. Ya lo hizo Perón en sus primeros gobiernos, ya lo hizo Cámpora en la década del setenta, la presión sindical sobre el Partido Peronista a través de Moyano, Secretario General de la CGT, será fuerte cuando empiecen a hacerse efectivos los despidos o reducción de las horas laborales, suspensiones, corte de horas extras, etc.

No nos olvidemos que nuestro actual sistema financiero, está basado en la fuga de aquellos bancos que, habiendo sido extranjerizados en la década del noventa, quedaron a la buena de Dios en la crisis del 2001/2, no vaya a ser que hayan crecido en una crisis y que los terminen perdiendo en otra.

Alemania salió a rescatar al Commerce Bank, BMW dejará de producir por 30 días, la venta de automotores cayó 40% en EEUU, el precio de los inmuebles se sigue desplomando, la crisis de crédito sigue haciendo estragos en el mundo, el Gobierno de Bush ha dejado de gobernar frente al proceso electoral que hoy ocurre en USA; a partir de hoy habrá un gobierno formal y otro informal, que serán el electo Obama y el actual y hasta enero nada significativo ha de pasar, salvo que el presidente electo coexista con sus asesores con el gobierno formal, hecho muy improbable en la filosofía democrática de los EEUU no obstante esta crisis ha de depararnos muchas sorpresas, las vividas no han sido aun suficientes.

Es de esperar que nuestra Cancillería sepa leer este fenómeno mundial y que, el Ministro de Economía y Presidente del Banco Central estén a la altura de la circunstancias y que no sea Néstor C. Kirchner el que maneje tras bambalinas este proceso, porque no hay espacio para alquimias; estos temas deben ser manejados por expertos y equipos que tomen las riendas sobre la crisis y anticipen los hechos que necesariamente han de sobrevenir.

Lejos estamos de estar blindados, esta crisis pegará, y pegará fuerte, es un anacronismo pensar que pegará menos o más que en el primer mundo ya que pegue como pegue ha de afectar al cuerpo social y a la República en su conjunto y en este perjuicio el interior del país sufrirá fuertemente en sus accionar. Es deber de la Nación, estar atentos a este problema y dejar de lado a propios y entenados, porque todos representan al pueblo de la Nación.

¿Tendrán nuestros gobernantes la inteligencia y percepción para estar a la altura de las circunstancia?, dejo este interrogante para que lo despejen los lectores.

Más información http://www.politicaydesarrollo.com.ar/
Contáctenos politicaydesarrollo@gmail.com

martes, 4 de noviembre de 2008

No hay muertes buenas o malas, si hay muertes dignas

Este fin de semana murió en cumplimiento de su deber un joven marido, padre, hijo, que entrego su vida en servicio a la comunidad, un bombero voluntario.

Por Enrique García-Mansilla

En la Argentina de hoy todavía hay esperanzas, todavía hay ejemplos, todavía hay solidaridad, todavía hay integridad, no toda la que necesitamos, no toda la que merecemos, pero la hay. Este fin de semana murió en cumplimiento de su deber un joven marido, padre, hijo, que entrego su vida en servicio a la comunidad, un bombero voluntario, en cumplimiento de su deber voluntario y solidario por el que no percibía salario alguno.

En la argentina hay ejemplos que debemos mirar detenidamente porque son estos los que nos dan la esperanza de que hay, entramado en la sociedad un mundo silencioso, importante, grande, digno que está dispuesto a dar a su prójimo ejemplaridad sin otra recompensa que el cumplimiento de su deber.

¿Dónde estaban las autoridades gubernamentales en esos momentos?, ¿Quien desde el poder salió a resaltar esta conducta?, la muerte de este joven voluntario no puede, no debe pasar en silencio, la sociedad debe conocerla para poder imitarla, para poder resaltarla, para sentir que en el fondo estamos limpios, que no somos todos corrupción, que no somos todos indiferentes, que hay entre nuestros conciudadanos hombres y mujeres que están dispuestos a brindar servicio a la sociedad sin otro premio que el cumplimiento del deber.

No hay muertes buenas o muertes malas, todas las muertes son terribles, pero no cabe dudas que hay muertes dignas, que exaltan a aquellos que las sufren, que exaltan a sus familias, que exaltan la sociedad, y esta ha sido la muerta del joven Bombero Voluntario, CARLOS GUEVARA, no dejemos que esta muerte sea una noticia mas, entrelazada entre crímenes, confiscaciones y soberbia desde el poder.

No hagamos un minuto de silencio por esta muerte y otras como la de cientos de hombres de la Policía que caen día a día producto de la inseguridad y la indiferencia de los que nos Gobiernan.

Es este mi humilde homenaje a este joven Bombero Voluntario, es este mi humilde homenaje a aquellos que mueren con dignidad y entrega al servicio de todos nosotros. De allí este paréntesis en mis artículos tradicionales, que tienden a dejar en claro a los lectores que, a pesar de todo, en la Argentina de hoy hay ejemplaridad.


Infórmese en www.diario7.com.ar
Escríbanos a ed.dia7@gmail.com

domingo, 2 de noviembre de 2008

Por que justo ahora

Las AFJP debieron adherir entregando un bono v$n 100 c/u y recibiendo a cambio otro bono por valor v$n 25 y luego se se empezó a maquillar los índices del INDEC generando un default encubierto.

Escribe Enrique García-Mansilla

Desde que la PresidentA/E anuncio la nacionalización de los depósitos de las AFJP se ha desatado, al menos en los medios y entre diversos economistas, laboralistas y expertos en temas previsionales la discusión sobre qué tipo de sistema jubilatorio debemos darnos los argentinos y que rol debe cumplir el estado en cuestiones de esta naturaleza, es así como escuchamos: a) que el sistema debe ser íntegramente estatal; b) que es posible la coexistencia de un sistema estatal de reparto y uno de capitalización; y, c) cual debe ser el rol del estado hoy, frente al sistema jubilatorio a la luz de la fenomenal crisis financiera mundial y sus efectos en la argentina con relación a la protección de la solvencia jubilatoria del país.

No voy, por razones de espacio a detenerme a analizar cada una de estas ponencias porque además no importa, al menos en mi concepto, que países tienen uno u otro sistema, sea 100% estatal, mixto o de capitalización y que grado de éxito tienen con los sistemas adoptados.

Los ingleses tienen una frase que reza: “There is a time and place for everything” (hay un tiempo y lugar para cada cosa), por lo tanto lo que si me resulta importante es analizar si es este el tiempo en que el tema debe ser debatido, y si su oportunidad es la correcta, ya que a mi juicio, sea desde el estado o del sector privado, la visión sobre un sistema jubilatorio debe efectuarse a la luz de un plazo largo, en un mundo en que por la extensión de la vida de los individuos todos los sistemas tienden a tener su grado de complicación.

Hace tan solo un año atrás, los argentinos fuimos convocados por ley para elegir en que sistema jubilatorio queríamos estar, esta ley permitía quedarse en el sistema de capitalización, pasarse al sistema de reparto estatal y, finalmente, cambiar de Administradora si en la que nos encontrábamos no nos sentíamos bien atendidos, por otra parte, la ley limitó el máximo de comisiones que las AFJP podían cobrar a sus clientes.

La superintendencia de AFJP, ente regulador y control de este sistema, ha venido regulando desde su creación que tipo de inversiones debían efectuar estas administradoras y como debía estar constituida sus carteras, asignando porcentajes de las mismas a los diversos instrumentos existente en el mercado financiero, por lo tanto no estaban libradas al criterio de la administradora sino que debían seguir pautas que el estado establecía y controlaba.

Por otra parte es correcto que el estado contribuía con una suma importante para el pago de las jubilaciones de los integrantes de una AFJP y esto es debido al tiempo de vigencia del sistema vs. el tiempo de trabajo de sus adherentes. Ejemplo: un trabajador y/o empleado que con cerca de 15/20 años de servicios venia aportando al sistema de reparto y que, al aparecer el sistema de capitalización se trasladó a una administradora, es muy probable que alcanzada la edad jubilatoria haya aportado más al sistema de reparto que al de capitalización, por lo tanto la composición de su haber jubilatoria es mixto, percibiendo una porción del estado y otro de la administradora. Esto no quiere decir que el sistema de reparto salió en defensa del jubilado por fallas en el sistema de capitalización, simplemente se aplico la realidad.

Durante la primera etapa del Gobierno de Perón existían las Cajas de Jubilación, la bancaria, la metalúrgica y así sucesivamente, y fue allí cuando se unificaron las cajas y el gobierno advirtió que contaba con importantes cantidades de dinero que comenzó a destinar a otros fines e hizo perder la separación autárquica de las cajas del sistema presupuestario central. Perón, a quien este articulo pone como punto de referencia, inicio un proceso ya que los gobiernos que lo sucedieron continuaron con esta práctica y mientras nuestra economía entraba en los vaivenes de sus políticas económicas, echó mano a estos recursos en detrimento de las jubilaciones presentes y deterioro de las jubilaciones futuras.

Los fondos jubilatorios fueron, en cualquier signo político, un elemento utilizado por todos los gobiernos para financiar otros recursos del estado.
No escapo a esta metodología, perversa por cierto, el sistema de capitalización. Durante la crisis del 2001/2. El Ministro Domingo Felipe Cavallo literalmente manoteó los recursos de las AFJP y se los canjeó por bonos del Tesoro Nacional para financiar el déficit existente ante la falta de crédito del sistema financiero internacional que había dicho “no va más”. Luego vino lo que todos sabemos, la caída del Gobierno Radical y la posterior declaración formal del “no pago” de los compromisos externos que ya imperaba en los hechos y de allí en adelante el colapso. Esta situación se mantuvo hasta la administración Kirchner, en que se efectúa el plan de cancelación de la deuda impaga mediante el plan que se denomino “canje”.

En ese canje, las AFJP debieron adherir entregando un bono v$n 100 c/u y recibiendo a cambio otro bono por valor v$n 25, perdieron en este acto el 75% de los recursos preexistentes a la opción Cavallo, perjudicando los ahorros de los accionistas. Estos bonos por el sistema de ajuste que tenían y para no perder valor, ajustaban por el índice de precios; segundo manotazo, se empezó a maquillar los índices del INDEC generando un default encubierto no menor en la valorización de las carteras de las AFJP.

El desempleo arrastrado desde la década del noventa y profundizado por la crisis, redujo substancialmente los aportes tanto del sistema de capitalización como de reparto, generando un nuevo problema en cuanto a los volúmenes de las AFJP que perdieron una importante porción de masa crítica, por lo tanto, comenzaron las fusiones, compra de carteras de las mas sólidas a las más débiles, en fin, una importante reducción de las prestadoras. Es de tener en cuenta que en este y/o cualquier otro sistema la masa crítica es de suma importancia para la eficiencia de estos sistemas a la hora de atender las jubilaciones y/o de canalizar las inversiones para una mejora de la rentabilidad, al menos en los sistemas de capitalización.

Por lo tanto, desde la década del 50 y hasta la fecha no existe gobierno inocente o distraído en cuanto a la pauperización de los fondos jubilatorios, ya que echaron mano a discreción de los mismos sin apego alguno a los resultados de sus acciones: miserables haberes jubilatorios, colocando a los jubilados en un estado de indigencia por falta de recursos para pagar el tan mentado y legislado 82% móvil, allá por el año 1963/65 durante la gestión del entonces presidente Arturo Illia.

Hasta aquí, casas más casas menos, hemos hecho una descripción objetiva de la realidad jubilatoria argentina. Podríamos condimentar este artículo con algunas otras cuestiones como el alargamiento de la vida humana útil, etc., que también tiene sus efectos sobre el sistema jubilatorio. Los actuarios tienen estos temas muy bien incorporados en sus cálculos y proyecciones para la determinación de cómo debe estructurarse la base de ingresos jubilatorio.

Veamos lo político, y lo económico en la coyuntura actual, para poder responder a algunos interrogantes que todos nos formulamos.

El mundo atraviesa una de las crisis financieras más profundas que se hayan visto, al menos por las generaciones con vida, esta crisis tiene dos factores que la alimentan: primero, el hecho fáctico de que el mundo financiero ha llevado a las sociedades a los consumos excesivos, los créditos inadecuados y a los manejos especulativos, con altísimo riesgo poniendo en juego la liquidez del sistema, su solvencia y la credibilidad de ahorristas e inversores; los Gobiernos están intentando llenar de liquidez y garantías el sistema financiero para generar confianza y hasta la fecha no lo están logrando. El impacto de la crisis ha sido tan fuerte que los aportes nacionales no alcanzan a resolver el segundo de los factores que están reflejados en la confianza y en las perspectivas de los individuos que no terminan de creer que los gobiernos estén haciendo lo suficiente para resolver el problema, por lo tanto hemos pasado de la volatilidad financiera a la volatilidad psicológica de los hombres y mujeres, afectando este hecho la economía real, el sistema crediticio mundial y por ende un fuerte impacto en la actividad económica que ha vivido esta bonanza sobre la base del crédito.

Si bien es de Perogrullo, pero las economías crecen en sus consumos, crecen en sus producciones y crecen en sus inversiones en aquellos países que existe el crédito, sobre todo el crédito a plazos, porque es así como se financian los bienes durables y semidurables, sin ellos es muy difícil el desarrollo de estas industrias y si tenemos alguna dudas, solo tenemos que mirar la experiencia argentina que se mantuvo décadas estancada por falta de crédito ya sea al consumo y/o la inversión y financiamiento en las industrias, sus clientes y proveedores. Por lo tanto cuando hablamos de “crédito” no estamos haciendo un insulto solapado sino una realidad insoslayable de la realidad económica.

Dentro de esa “política crediticia” los recursos de largo aliento han sido siempre, los recursos jubilatorios, ya que, los mismos siempre son fondos de largo plazo que mediante los sistemas de financiación a mediano y largo plazo generaban, entre otros, el fenómeno que les dio su nombre “capitalización” de las ganancias provenientes de las tasas de interés o de la diferencias de precios obtenidas en las actividades en que sus colocaciones se realizaban.

Por lo tanto estamos viviendo una soberana crisis financiera, crediticia y económica, sazonada con una increíble crisis de confianza y de perspectivas de incredulidad de la población.

Por ello ¿es este el momento, la circunstancia para efectuar la nacionalización de las AFJP?, ¿ha sido el gobierno veraz en su explicaciones de las razones?, ¿sobre la base de una coyuntura compleja difícil y traumatizante, tomamos decisiones sobre elementos cuya consecuencias tendrán efecto en 20 o 30 años?

El discurso estructurado por la PresidentA/E no es creíble. Los leídos, al menos sabemos que el próximo año se enfrentara una coyuntura difícil y seria en materia de deuda, en materia de nivel de actividad, en materia de desempleo, que el gobierno no tiene acceso a financiamiento y/o apoyo internacional y poco ha hecho para restablecerlo o merecerlo, el engaño crea expectativas negativas y mayores niveles de desconfianza, la población se pregunta y ahora ¿Qué más nos sacaran?, en impuestos, en ahorros, en trabajo, en futuro.

Hemos tirado nafta al incendio, y nos quieren hacer creer, en la dialéctica política engañosa que nos tienen que salvar, proteger y preservar, y de allí las decisiones abruptas, de allí que quieren que temas que deberían llevar tiempo de discusión y análisis quieran ser resueltos en días, horas, sin reparar lo que la sociedad quiere y espera.

El gobierno genera mayor nivel de crisis, y sus personeros pululan por cuanto micrófono se les acerca, tratando de convencernos que debemos agradecer al Gobierno que nos ampare, proteja y garantice el futuro.

Es de esperan que sea Dios o la Patria, demanden a los que así gobiernan y así actúan en medio de un problema global que se nos dice no nos afectara, cuando sus efectos ya se están sintiendo en la economía real, en la realidad de los ciudadanos quiérase o no se profundizara en los próximos meses.

Aunque estemos fuera del mundo, este ventilador que está repartiendo excrementos por doquier nos ensuciara a nosotros, estemos donde estemos.

Señora PresidentE/A, por favor no nos cuide, ante estos cuidados, preferimos la desprotección y cuidarnos solos o el derecho de equivocarnos y elegir quien o quienes deben velar por nuestro bienestar futuro.

Más información http://www.politicaydesarrollo.com.ar/
Contáctenos politicaydesarrollo@gmail.com

lunes, 27 de octubre de 2008

Hoy en la Argentina la crisis pasa por quien será el DT de la Selección Nacional

Por Enrique García-Mansilla

El Gobierno Nacional está encantado, la persona que mas los está ayudando es el ex entrenador de la Selección Nacional el Sr. Alfio Basile, otro que les está dando una gran mano es Diego Armando Maradona y todos aquellos que se postulan para conducir la selección, ni que hablar de River Plate con sus problemas y su posición en la tabla, si boquita llega o San Lorenzo se cae, en fin todos estos temas operan como anestésicos para que la población esté pendiente del fútbol y el futuro de la selección así ellos, los K, pueden, moverse con tranquilidad, como zorro en el gallinero. Esto en política se llama “nubes de humo”, que distraen la atención de los temas de la gestión de gobierno porque al tener un pueblo conducido en lugar de gobernado, pueden a sus anchas efectuar las barrabasadas que están haciendo con los recursos públicos y ahora con los privados que pretenden sean públicos, en poco tiempo.

Esto ocurre en pueblos sin educación, porque la cuestión no es inaugurar escuelas, centros comunitarios, fomentar los deportes, sino crear las condiciones para que nuestros niños y jóvenes vean en la formación, el camino para la superación personal y generar así la famosa “movilidad ascendente” que tanto pregona nuestra PresidentE/A.

¿Creen ustedes, por el amor de Dios, que a los cientos de miles de indigentes apilados en el conurbano bonaerense les interesa si los mercados caen, si en el mundo exploto el sistema financiero manejado por los yuppies, imberbes, escondidos detrás de masters o estudios de grado en Harvard, MIT, la escuela de Chicago, etc.?, ¿que caminan por la calle con el teléfono en la oreja y cara de preocupación y pretenden aconsejar a los ahorristas cual es la mejor inversión o destino de sus ahorros?.

He aquí una de las razones por las cuales la experiencia, el aprendizaje del pasado sirve para poco, ya que a cierta edad se ha aprendido de los errores y si uno se mantiene al día, esta “pendejada” inconsciente, no quiere hacer el cursus honoren, que se requiere para desarrollar la capacidad de actuar con prudencia y limitaciones éticas haya o no regulaciones, lo único que les interesa es el éxito “ya”, ahora, no que el mismo sea un proceso de crecimiento y aprendizaje, ya que de los libros a la realidad hay un abismo tan grande como variadas son las conducta humanas.

Este éxito “ya” al ser codicioso es inmoral, nada tiene que ver con la inteligencia, el talento o la experiencia, tiene que ver con el modelo de auto que quiero, la casa que quiero y las diversas opciones que hoy da, la riqueza pronta, y no la construcción metodológica del desarrollo profesional serio y medido.

Los directivos de estas grandes, medianas o pequeñas organizaciones financieras, miraron para otro lado porque esta impulsiva actitud hacia el éxito los hizo millonarios, y esos millones que ellos ganaron, lo hicieron a costa de los millones que hoy están perdiendo sus fortunas.

Acá, ahora vamos por todo, mientras nos preocupamos por la elección del seleccionador de nuestro equipo nacional, los jubilados y ahorristas en las AFJP no llegan a comprender lo que está ocurriendo y, peor aún lo que ha de ocurrir, los años pasan y el “pan y sidra” sigue siendo un mecanismo exitoso para que los gobiernos corruptos y engolosinados de poder puedan a su gusto y placer meterle la mano en los bolsillos a los argentinos.

¿Quién gana con la huelga docente? O dicho de otra forma ¿Quién pierde?, casualmente aquellos que son los promotores de la educación pública, porque los que a ellos acceden son casualmente los que no tienen o no pueden invertir en el sistema privado de educación, por lo tanto, estos niños y jóvenes serán los indigentes del mañana, apiñados en la fábrica de pobres y desempleados más grande que los gobiernos irresponsables han creado “el conurbano bonaerense”, porque con la dadiva, el regalo fácil, los planes que desalientan el trabajo, no se les genera la capacidad de valorar el esfuerzo: no tienen agua, están colgados a la luz, todos con celulares a tarjeta, con lo cual les rompen el … bolsillos las prestadoras, incitándolos a un consumo innecesario porque, no tenerlo es una “capiti diminutio” en el barrio en que se vive, por otro lado por un celular se mata, y se roba.

Mientras esto ocurre, a donde miramos, por supuesto a la AFA, a Julio Grondona, para ver a quien elije para dirigir la Selección Nacional, el problema nacional más importante en estos momentos y, al que la prensa le hace el juego.

¡Vamos Argentina Todavía!

Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina…


“Con la democracia se cura, con la democracia
se educa, con la democracia se crece”

Pte. Const. 1983/89, Raúl R. Alfonsín”

Por Enrique García-Mansilla

“La Nación Argentina inicia hoy un nuevo periodo constitucional, que las circunstancias han convertido en comienzo de una nueva era. En sus aspectos concretos, este comienzo está colocado bajo el signo de la normalización institucional: hoy se instala en todos los poderes del gobierno, a hombres elegidos por el pueblo y se reponen las instituciones que señala la ley”


Con estas palabras inició Arturo Frondizi su Gobierno Constitucional el 1° de Mayo de 1958, no sabía El presidente Frondizi que, no solo iniciaba un periodo de reconstrucción democrática sino que, simultáneamente estaba dando comienzo a un periodo muy turbulento de la República, que entre procesos democráticos y golpes militares llegaríamos a octubre de 1983 en donde Raúl Ricardo Alfonsín, con el 51,7% de los votos, accedería a la Presidencia de la Nación, con la esperanza de que su mandato fuese un acto distintivo de aquellos que lo precedieron y que estuvieron signados por la dominación del partido militar fundado por el Gral. Uriburu en 1930.

Este nuevo periodo Constitucional esta signado por la disolución del Partido Militar, producido por el agotamiento de las Fuerzas Armadas en la lucha antisubversiva, el fracaso de su política económica y, la derrota frente al Reino Unido por la Guerra de las Malvinas, lo que brindaba la esperanza de que, por vez primera la democracia, como sistema de convivencia política, venia para quedarse y el amparo Constitucional le devolviera a los argentinos el ejercicio pleno de sus derecho y obligaciones, sin estatutos o reglamentos que la sustituyeran.

Alfonsín por su parte fue el primer presidente en la historia argentina en poner en el banquillo de los acusados y frente a la justicia a los Comandantes Militares que se sucedieron en el poder entre 1976 y 1983, aunque debió enfrentar asonadas de oficiales militares de segundo rango, como así también una última escalada subversiva, con el ataque al Regimiento de la Tablada, efectuado por las diezmadas fuerzas subversivas que fueron tremendamente derrotadas.

Salvo en lo relativo a los Derechos Humanos, el Juicio a las Juntas Militares, el Gobierno de Alfonsín se caracterizo por ser una gestión altamente conflictiva, en lo económico, en lo social y en lo internacional, a raíz de los coletazos del conflicto de Malvinas. Una pesada deuda externa, una situación económica interna bastante convulsiva y su enfrentamiento con el establishment sindical, opacaron la gestión de este hombre que hizo de la ética y la solidaridad, uno de los pilares fundamentales de su gestión. La sociedad sintió que por vez primera y en muchos años, la ley, comenzaba a ser una institución utilizada para gobernar en lugar de la fuerza de las armas.

Los conflictos económicos, los elevados índices inflacionarios para finalizar con una cruel hiperinflación fueron los derroteros que debió enfrentar Alfonsín en todo su mandato, obligándolo a entregar en Gobierno con seis mese de anticipación, ante el sorpresivo triunfo de Carlos Saúl Menem, en las elecciones llevadas a cabo en 1989. Alfonsín empezó a tambalear, en las elecciones legislativas de 1987, cuando su gestión sufrió un importante revés electoral.

La historia, seguramente será benévola con Alfonsín, por su apego a los valores democráticos, por su vocación por la lucha de los Derechos Humanos, por haber enfrentado a sus antecesores y colocarlos en el banquillo de los acusados y por los esfuerzos ingentes para resolver los conflictos pendientes con la República de Chile, aceptando las conclusiones de Juan Pablo II en el conflicto por el Beagle y por haber sido entre sus pares Brasileros, Uruguayos y Paraguayos, los que pusieron la piedra basal de los que luego sería el MERCOSUR.

Presionado por Menem, Alfonsín acepto firmar el pacto de Olivos que posibilitaría la reforma Constitucional de 1994, la que otorgo la tan pedida autonomía a la Ciudad de Buenos Aires y la reelección del mandato presidencial, entre otras reformas.

Las cuatro experiencia democráticas que hemos vivido desde aquel octubre de 1983, no le han dado a la argentina la estabilidad económica y el desarrollo esperado –con la argentina se crece- tampoco ha podido adoptar un sistema educativo que, al igual que la cruzada sarmientina eduque al soberano –con la democracia se educa- y, por supuesto, no se ha podido desarrollar una salud pública que contenga a las clases más desprotegidas, lamentablemente lo único que hemos realizado es la pauperización de la sociedad –con la democracia se cura- tal como todos aspiramos a que así fuera, en aquel épico 1983, en donde la generación de argentinos a la que pertenezco esperó encontrar el fin de las antinomias y el nacimiento de una Nación seria y duradera.

Hoy nuestra argentina, por lo menos aquellos que la sentimos como propia en varios sentidos de su historia, no podemos explicar cómo y porque estamos viviendo estos momentos en los que la inseguridad, con su combinación de crimen y narcotráfico, la económica que pulula entre la lucha del campo, la confiscación de los fondos de los jubilados y la corrupción generalizada, la educativa, con la proletarización del maestro y el nacimiento del docente, que desde la lucha sindical paraliza la educación de nuestros hijos, el enfrentamiento como metodología de poder, cuando el distinto no es mi adversario sino enemigo, entonces lo margino de lo que la ley manda, manejando las relaciones institucionales con la billetera y no con la ley y los dictados Constitucionales.

Por ello, pongo mis esperanzas en que hagamos aquello dijeron nuestros padres fundadores y, que no es otra cosa que: “por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando a la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina”

No es esta la argentina que tenemos, no es esta la República que gobiernan los Kirchner que quieren poner de rodillas al federalismo, al que se le debe una coparticipación digna, que con la corrupción y la confiscación, estructurada en un discurso pseudo progresista quieren hacer del país su coto privado político, entorpeciendo y flagelando a sus adversarios, en lugar de cumplir el verdadero mandato de nuestros padres fundadores.

viernes, 24 de octubre de 2008

Ahora que volvió el silencio, quiero homenajear a J. I. Rucci


Por Enrique García-Mansilla

Habiendo pasado ya la atropellada mediática sobre el asesinato del metalúrgico Jose Ignacio Rucci, quiero hacer, en este articulo una manifestación personal e intima sobre mi pensamiento sobre su brutal asesinato y las implicancias que el mismo tuvo y las repercusiones que sobre el mismo han aparecido en los últimos tiempos.

Como todo joven interesado en la política tuve el honor de conocer a muchos gremialistas, entre ellos a Rucci, pocos meses antes del regreso de Perón a la argentina. Compartía el entonces Secretario General de la CGT los planes que su líder traía a la argentina en su regreso: La Unidad Nacional y la construcción de un fuerte frente Nacional y Popular, que para nada implicaba uniformidad de pensamiento, sino una Unidad sustentada sobre la base de dos o tres principios básicos, que alejara de los argentinos la política de enfrentamiento que los había tenido en diferentes veredas durante décadas.

Recuerdo un hombre sencillo, convencido de sus pensamientos, absolutamente leal a su líder, tranquilo en el coloquio y, sobre todo un hombre de saber escuchar, que más que refutar las opiniones de su interlocutor, le gustaba analizarlas y, tratar de encontrar conceptos comunes para que esa idea de Unidad Nacional fuese una realidad y no un enunciado. No por ser afable no era firme en sus convicciones y determinado en el momento de actuar en defensa de lo que él creía eran los legítimos reclamos de los obreros a los que representaba, desde su alta investidura gremial.

No tenía una personalidad encantadora, pero si una actitud que invitaba al interlocutor a conversar sin tapujos porque, de lo que no carecía Rucci era de inteligencia, picardía y experiencia, y usaba esos tres atributos sin tapujos o falsas actitudes. Era un hombre recto.

Su muerte o mejor dicho su masacre, tuvo en su momento una trascendencia y un valor altamente político y significativo, el intento de pretender doblegar a Perón de las intenciones que motivaron su regreso a la argentina luego de 18 años de exilio.

Perón por su parte, viejo, enfermo y habiendo cosechado la experiencia de tantos años de vida en Europa, no había dejado de ser Perón en absoluto, pero como hombre pragmático supo adecuar y modernizar su pensamiento a la nueva realidad de los años setenta, muy lejanas a aquellas del 46 y diferentes de las que le toco liderar durante sus gestiones al frente de la Presidencia de la Nación.

Quienes recordamos la reunión en Nino no podemos olvidar quienes estuvieron sentados en esa mesa, que no fue otra cosa que un encuentro de amplitud política que, por la multiplicidad de partidos y personas que allí concurrieron, me atrevo a decir no tenía antecedentes en la historia política y desagraciadamente no volvió a repetirse hasta nuestros días.

Juan Domingo Perón, el General, no vino al peronismo, vino a la argentina y esto no es un juego de palabras es una realidad que algún día la historia sabrá leer en su justa dimensión.

En esa argentina, José Ignacio Rucci, amparó al viejo General con su paraguas, todo un símbolo de protección al líder que venía a acordar, a unir, a confrontar y no enfrentar, al hombre que como bien el dijo en su segundo regreso, “vengo con el alma descarnada, a flor de labio” no a tomarse revanchas del pasado sino a poner, junto a sus adversarios, la piedra basal de la Unidad Nacional moderna.

Allí, murieron los antis de cualquier naturaleza y sus propagadores fueron los que los enterraron y ese entierro de las antinomias quedo sellado en el abrazo que Balbín y Perón se dieron, luego que el primero saltara el cerco.

Rucci era uno de los arquitectos de Perón en esta nueva construcción. Esto le costó la vida porque los Montoneros no podían permitirse un Perón conciliador sino uno combativo que les diera marco a su accionar subversivo, allí esta la razón de la masacre que sufrió José Ignacio Rucci en la operación que estos delincuentes subversivos denominaron peyorativamente “Operación Traviata”. A mi juicio, y es tan solo una especulación de mi autoría, allí Perón comenzó a morir.

Con relación al asesinato de Rucci motivo de este articulo, pienso ¿Por qué la Justicia no pudo avanzar en la investigación y un periodista pudo escribir un libro y entrevistar a aquellos que estuvieron cerca de la planificación de su asesinato y sus motivaciones”

Con la reapertura del proceso de investigación del asesinato del ex Secretario General de la CGT tenemos la esperanza que la memoria comience a enderezarse, y que el sistemático accionar subversivo bajo Gobiernos Constitucionales, defina estos atroces crímenes contra la legalidad constituida sean declarados tal como corresponde de “lesa humanidad” y sus perpetradores sean juzgados y condenados acorde con sus crímenes aberrantes, por más que no le guste a la Sra. Hebe de Bonafini, representante política de los delincuentes subversivos, en actividad y financiada con generosidad por el Gobierno de los Kirchner y asesorada por el hijo ejemplar Dr. Sergio Shoklender.

La justicia pareja no es rigurosa decíamos cuando éramos chicos, ahora de grandes debemos decir: la memoria parcial, sesgada no es memoria, forma parte de la estrategia de lucha de los subversivos que no pudiendo ganar con las armas lo hacen a través del engaño, la sensibilización confusa de la sociedad y jóvenes que no vivieron esas épocas y, por supuesto, del encaramado político que han venido construyendo desde que se enfrentaron a la dictadura militar.

Espero que la Justicia en estas circunstancias analice y valorice adecuadamente este hecho, de forma tal que otros, producidos por la guerrilla montonera, ERP o FAR, puedan reabrirse y la justicia sea pareja para todos aquellos que cometieron delitos aberrantes que lesionaron el cuerpo social argentino y podamos, de alguna forma, cerrar este capítulo negro de la historia argentina.

Rucci hizo historia en vida, que su muerte haga historia hoy y ponga a la verdad sobre la realidad nacional y calle la boca a aquellos que, con la ametralladora en mano, pretenden hacernos creer que defienden los Derechos Humanos.

Resulta altamente curioso que, Néstor Kirchner, que ahora se acuerda de Perón en sus discursos como Presidente del Partido Justicialista, haya logrado en tan poco tiempo dividir al peronismo, llenarlo de montoneros que el General expulsó por imberbes de la Plaza de Mayo y no tenga reparos en buscar el enfrentamiento social sin tomar las lecciones de aquel que no deja de ponderar cada vez que se pone un micrófono en la boca y que, además, permita que su aliada la Sra. de Bonafini, enlode la memoria de aquellos que, sin dudarlo, dieron la vida por Perón.

(El suscripto no fue, no es y no será Justicialista, milito en el MID en vida de A. Frondizi y compartió la idea Desarrollista del Movimiento Nacional)

Más información http://www.politicaydesarrollo.com.ar/
Contáctenos politicaydesarrollo@gmail.com

jueves, 23 de octubre de 2008

La Nación Argentina esta en libertad condicional

Señores, tengo miedo, tengo 61 años de edad, una vida y una vasta experiencia en el mercado financiero, con un presente duro y un futuro incierto.
Mis ahorros y mi patrimonio están en franco riesgo de desaparecer y con él, el futuro que pretendo para mis hijos.

Por Enrique García-Mansilla
Estamos frente a hechos de una gravedad inusitada: La nacionalización de los fondos administrados por las AFJP, nada más ni nada menos que $ 97.000 millones de pesos, es un acto que vulnera desde el sentido común la seguridad jurídica y la libertad individual, esto es la de los individuos en la decisión de estructurar su propio porvenir al fin de una vida de trabajo.

No es serio y, por lo tanto, mendaz el argumento de que quienes ingresaron en el sistema lo hicieron obligados por las circunstancia. Hace un año, durante la gestión de Néstor Kirchner, se promulgo y sanciono una ley posibilitando a los afiliados al sistema de capitalización jubilatoria poder elegir entre un menú de opciones que les permitía transferir sus ahorros al sistema de reparto o mantenerse en el sistema de capitalización y dentro de él, elegir la Administradora que más se acercara a sus deseos. El Banco de la Nación Argentina, entre otros gastó ingentes cantidades de dinero publicitando la AFJP de la Nación.

Los argentinos, bajo el mandato de dicha ley, eligieron, cambiaron o se mudaron de una administradora a otra, es decir optaron con absoluta y total libertad que sistema jubilatorio esperaban para su futuro sin que nadie, absolutamente nadie, se interpusiera entre ellos para la adopción de su determinación y ejercieron su libre albedrío.

¿Cómo se han de sentir aquellos que entonces optaron, con absoluta y total libertad, que hoy se fundamente entre otros conceptos, que sus depósitos y/o ahorros para el futuro pasen a manos del estado, bajo el argumento de la coacción?

Otro argumento falaz es aquel que sostiene que esta nacionalización se hace con la finalidad de proteger los ahorros de los futuros jubilados de la erosión de estos fondos producto de la actual crisis financiera que estamos viviendo y que nadie más que el estado está en condiciones de respaldar estos ahorros con la garantía adecuada.

Resulta paradójico que nadie hasta la fecha, no de los analistas, técnicos o especialistas en el tema jubilatorio, hayan remarcado con suficiente vehemencia que esto está lejos de ser verdad.

La pauperización de los recursos del sistema jubilatorio estatal no se debe a otra cosa que al desmanejo o manejo inadecuado del destino de las cajas jubilatorias que por décadas ha hecho el estado, metiendo la mano cada vez que necesitaba cubrir sus gastos desatinados o déficit crónicos que la argentina tuvo por décadas y que llevaron a los jubilados a tener que vivir, aquellos que podían, del sustento de sus hijos o familiares, aquellos que los tenían.

El Gobierno echo mano a los fondos de las AFJP, que reitero no son propios, y los sustituyó por un bono cuando se hizo presente la crisis de principios de este siglo usando esos recursos para sostener el déficit de las cuentas públicas. Luego sin pudor alguno, durante la gestión del Dr. Lavagna, estos fondos ingresaron en la reestructuración de deuda para salir del default y se les entrego a los ahorristas del sistema de capitalización un bono de 25 pesos valor nominal por cada 100 pesos de títulos en su haber. Esto genero dos situaciones, una la licuación o pérdida del 75% de sus ahorros, otra una reducción importante de los rendimientos de las AFJT que trasladan a los ahorristas, generando una fenomenal perdida de los ahorros a futuro. Gracias a este esquema de destrucción aplicado entonces, la Argentina pudo cumplir la meta del 75% de aceptación del canje exigido entonces por el Fondo Monetario para dar por resuelto el default.

El total de recursos de la capitalización está invertido en el país, ya sea en bonos nacionales, fondos hipotecarios o proyectos de inversión local, desarrollados a partir del crecimiento económico de los últimos años, solo un 10% de estos recursos están invertidos en el exterior y, por lo tanto el daño patrimonial efectuado por las inversiones hasta ahora no ha sido probado que haya superado el que le infringiera la reestructuración de la deuda efectuada durante la administración Kirchner, por lo tanto ¿Dónde está la estafa a los potenciales jubilados de los próximos treinta años?

Porque hemos de creer aquellos que elegimos el sistema de capitalización que nuestros fondos estarán mejor protegidos por el sistema de reparto en manos del estado cuando ya, hasta hoy, el estado ha sacado del ANSSES más de $ 7.000 millones para su uso indiscriminado, pagando tasas de interés por debajo de las tasas pasivas que pagan nuestro bancos a los ahorristas en plazo fijo, ¿correrán nuestro fondos igual suerte?, ¿por qué el oficialismo se negó rotundamente, al votar la ley de movilidad jubilatoria, a introducir en dicha ley la “intangibilidad” de los fondos jubilatorios como prueba irrefutable de sus mentados dichos de protección?, ¿tenemos conciencia plena los argentinos que la falsificación de los índices efectuada por el Gobierno han perjudicado tanto al sistema de capitalización o mas que la peor administración privada?

Señores, tengo miedo, tengo 61 años de edad, una vida y una vasta experiencia en el mercado financiero, con un presente duro y un futuro incierto ya que no hay ocupación a la vista para personas en mis condiciones, mis ahorros y mi patrimonio, en estas circunstancias y con mi circunstancia están en franco riesgo de desaparecer y con él, el futuro que pretendo para mis hijos.

Nicolás Sarkozy, Presidente de Francia, al dirigirse a los franceses el pasado 21 de octubre dijo: “El miedo impide emprender, el miedo impide implicarse. Cuando se tiene miedo, no se tienen sueños; cuando se tiene miedo, uno no piensa en el futuro.” Estas palabras en su contenido, me representan con absoluta realidad, excediendo el pensamiento y sentimientos de sus nacionales.

¿Terminara acá la voracidad del Gobierno de la Sra. Kristina Fernández de Kirchner, representante legal de Néstor Kirchner en el ejercicio de la Primera Magistratura del país? O seguirá en los pocos recursos privados que van quedando: ¿Qué futuro tienen los $ 4.000 millones en manos de las ART?, ¿qué pasara con los depósitos bancarios?, ¿son ambos sujetos de nacionalización?, ¿cuál será la argumentación?, ¿que la seguridad social estará mejor resguardada en manos de la CGT?, ¿que el direccionamiento del crédito tendrá mayor efectividad en el mantenimiento y en el mantenimiento de la actividad económica y por ende en el crecimiento del país?.

¿Los ciudadanos de este país sabremos salir con nuestras cacerolas para defender nuestros ahorros, cualquiera sean estos, con la misma virulencia y convicción que hicimos sonar las cacerolas en el 2001/02?, ¿tendremos el mismo coraje y convicción que tuvo el campo de enfrentarse al gobierno contra la arbitrariedad y la confiscación?

El mencionado discurso de Sarkozy, dice entre otras cosas que solo se podrá enfrentar colectivamente esta crisis, se podrá reconstruir los daños que la misma ha de producir s, los ciudadanos conocen la verdad, ya que es a través de la verdad que se generara la confianza en los hombres y mujeres del país para ponerse a la altura de la realidad que las consecuencias de la crisis ya están produciendo y que hoy se están profundizando.

Los argentinos no sabemos la verdad. Pero la intuición nos está diciendo que en todo este proceso hay una gran mentira, que esta gran mentira esta “dibujada” en el superávit y en el futuro presupuesto que pese a tantos datos nuevos de la realidad económica no se quiere modificar, será un escandaloso fraude efectuado a la Nación y que, por lo tanto, estamos en manos de irresponsables, y lo digo así porque la educación no me permite decir el epíteto exacto.

No es con discursos de barricada o con la demagogia fácil que saldremos adelante, es con la verdad y “en boca de mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, por lo tanto estamos atrapados sin salida ya que ni siquiera tenemos el recurso de la oposición para buscar la alternativa que nos proteja del desfalco que estamos experimentando. Estamos librados a la mano de Dios, y la soberbia que hemos ejercido los argentinos en todos los campo, nos condena.

No quiero hablar de la seguridad jurídica porque ella en esta tierra ha desaparecido hace mucho tiempo, como ha desaparecido el respeto a la Constitución Nacional y los más elementales derechos naturales del hombre; creo que en una dictadura estaríamos más seguros, mejores protegidos y habría mayor racionalidad, ya que esto que vivimos no es la libertad democrática, esto ya no tiene definición en los manuales de la ciencia política ni la filosofía ni la lógica.

El Gobierno, contrariamente a la actitud de Sarkozy, está generando caos y desconfianza, ¿no será acaso la estrategia electoral que está utilizando el gobierno, para imponer el próximo año a Néstor Kirchner como Diputado y atrás de él a todos los montoneros que no pudieron destruir la patria por las armas?, por lo que vemos, cualquier cosa es dable pensar.

Lectores, si quieren ustedes conocer o leer las palabras del Presidente de Francia, los invito a ingresar a este, mi blog, http://egm-consultores.blogspot.com/ y allí podrán encontrar nuestra diferencia con un líder que se pone al frente de su Nación para enfrentar esta crisis lejos de usarla en beneficio de su propio interés político.

martes, 21 de octubre de 2008

Discurso del Presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy


“El miedo impide emprender, el miedo impide implicarse.
Cuando se tiene miedo, no se tienen sueños; cuando se tiene miedo, uno no piensa en el futuro.”


Extracto - Situación financiera internacional
(Toulon, 25 de septiembre de 2008)

Señoras y Señores Ministros,
Señoras y Señores Parlamentarios,

Si he querido dirigirme esta tarde a los Franceses es porque la situación de nuestro país lo exige.
Soy consciente de mi responsabilidad en estas circunstancias excepcionales.
Una crisis de confianza sin precedente desestabiliza la economía mundial. Las grandes instituciones financieras están amenazadas, millones de pequeños ahorristas en el mundo que depositaron sus ahorros en la bolsa ven cómo su patrimonio se descompone día tras día, millones de jubilados que han cotizado en fondos de pensiones temen por su jubilación, millones de hogares modestos viven momentos difíciles por el alza de los precios.
Como en todo el mundo, los franceses temen por sus ahorros, por su empleo y por su poder adquisitivo.
El miedo es sufrimiento.
El miedo impide emprender, el miedo impide implicarse.
Cuando se tiene miedo, no se tienen sueños; cuando se tiene miedo, uno no piensa en el futuro.
Hoy, el miedo es la principal amenaza para la economía.
Hay que vencer ese miedo. Es la labor más urgente. No se vencerá, no se restablecerá la confianza con mentiras, sino diciendo la verdad.
Los Franceses quieren la verdad y estoy convencido de que están dispuestos a escucharla. Si sienten que se les esconde algo, la duda crecerá. Si están convencidos de que no se les oculta nada, hallarán en ellos mismos la fuerza para superar la crisis.
Decir la verdad a los Franceses es decirles que la crisis no ha terminado, que sus consecuencias serán duraderas, que Francia está demasiado implicada en la economía mundial como para pensar siquiera un instante que pueda estar protegida contra los acontecimientos que, ni más ni menos, desequilibran el mundo. Decir la verdad a los Franceses es decirles que la crisis actual tendrá consecuencias en el crecimiento, en el desempleo, en el poder adquisitivo durante los próximos meses.
Decir la verdad a los Franceses es decir, en primer lugar, la verdad sobre la crisis financiera. Porque esta crisis, sin igual desde los años 30, marca el final de un mundo construido tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría. Ese mundo fue impulsado por un gran sueño de libertad y de prosperidad.
La generación que venció al comunismo había soñado con un mundo donde la democracia y el mercado resolverían todos los problemas de la humanidad. Había soñado con una mundialización feliz que acabaría con la pobreza y la guerra.
Este sueño ha empezado a hacerse realidad: las fronteras se han abierto, millones de hombres han escapado a la miseria, pero el sueño se ha quebrado con el resurgimiento de los fundamentalismos religiosos, los nacionalismos, las reivindicaciones identitarias, el terrorismo, los dumpings, las deslocalizaciones, las derivas de las finanzas globales, los riesgos ecológicos, el agotamiento anunciado de los recursos naturales, las revueltas del hambre.
En el fondo, con el final del capitalismo financiero –que había impuesto su lógica a toda la economía y que había fomentado su perversión– muere una determinada idea de la mundialización.
La idea de la omnipotencia del mercado que no debía ser alterado por ninguna regla, por ninguna intervención pública; esa idea de la omnipotencia del mercado era descabellada.
La idea de que los mercados siempre tienen razón es descabellada.
Durante varios decenios, se han creado las condiciones que sometían la industria a la lógica de la rentabilidad financiera a corto plazo.
Se han ocultado los riesgos crecientes que había que correr para obtener rendimientos cada vez más exorbitantes.
Se han desarrollado sistemas de remuneración que incitaban a los operadores a correr cada vez más riesgos inconsiderados.
Se ha fingido creer que los riesgos desaparecían uniéndolos.
Se ha permitido que los bancos especulen en los mercados en vez de hacer su trabajo que consiste
en invertir el ahorro en desarrollo económico y analizar el riesgo del crédito.
Se ha financiado al especulador y no al emprendedor.
No se han controlado las agencias de calificación y los fondos especulativos.
Se ha obligado a las empresas, a los bancos, a las aseguradoras a inscribir sus activos en las cuentas a precios del mercado que aumentan y se reducen en función de la especulación.
Se ha sometido a los bancos a reglas contables que no garantizan la gestión correcta de los riesgos y que, en caso de crisis, agravan la situación en vez de amortiguar el choque.
¡Es una locura y hoy pagamos por ello!
Este sistema donde el responsable de un desastre puede partir con un paracaídas dorado, donde un corredor de bolsa puede hacer perder 5000 millones de euros a su banco sin que nadie se dé cuenta, donde se exige a las empresas rendimientos tres o cuatro veces más elevados que el crecimiento real de la economía, este sistema ha creado profundas desigualdades, ha desmoralizado a las clases medias y ha fomentado la especulación en los mercados inmobiliarios, de materias primeras y de productos agrícolas.
Pero este sistema –hay que decirlo porque es la verdad– no es la economía de mercado, no es el capitalismo.
La economía de mercado es el mercado regulado, el mercado al servicio del desarrollo, al servicio de la sociedad, al servicio de todos. No es la ley de la jungla, no son beneficios exorbitantes para unos y sacrificios para todos los demás. La economía de mercado es la competencia que reduce los precios, que elimina las rentas y que beneficia a todos los consumidores.
El capitalismo no es el corto plazo, es el largo plazo, la acumulación de capital, el crecimiento a largo plazo.
El capitalismo no es la primacía del especulador. Es la primacía del emprendedor, la recompensa del trabajo, del esfuerzo, de la iniciativa.
El capitalismo no es la disolución de la propiedad, la irresponsabilidad generalizada. El capitalismo es la propiedad privada, la responsabilidad individual, el compromiso personal, es una ética, una moral, instituciones.
De hecho, el capitalismo ha posibilitado el extraordinario auge de la civilización occidental desde hace siete siglos.
La crisis financiera que vivimos hoy, mis queridos compatriotas, no es la crisis del capitalismo. Es la crisis de un sistema que se ha alejado de los valores más fundamentales del capitalismo, que ha traicionado al espíritu del capitalismo.
Quiero decirlo a los Franceses: el anticapitalismo no ofrece ninguna solución a la crisis actual.
Reanudar con el colectivismo que tantos desastres provocó en el pasado sería un error histórico.
Pero no hacer nada, no cambiar nada, conformarse con cargar al contribuyente todas las pérdidas y fingir que no ha pasado nada también sería un error histórico.
Mis queridos compatriotas, podemos salir reforzados de esta crisis. Podemos salir y podemos salir reforzados, si aceptamos cambiar nuestro modo de pensamiento y nuestros comportamientos. Si hacemos el esfuerzo necesario para adaptarnos a las nuevas realidades que se imponen a nosotros. Si actuamos, en vez de padecer.
* * *
La crisis actual debe incitarnos a refundar el capitalismo en una ética del esfuerzo y del trabajo, a encontrar de nuevo un equilibrio entre la libertad necesaria y la regla, entra la responsabilidad colectiva y la responsabilidad individual.
Tenemos que alcanzar un nuevo equilibrio entre el Estado y el mercado, cuando en todo el mundo los poderes públicos se ven obligados a intervenir para salvar el sistema bancario del derrumbe.
Debe instaurar se una nueva relación entre la economía y la política mediante el desarrollo de nuevas reglamentaciones.
La autorregulación para resolver todos los problemas, se ha acabado.
El laissez-faire, se ha acabado.
El mercado que siempre tiene razón, se ha acabado.
Hay que aprender de la crisis para que no se reproduzca. Hemos estado al borde de la catástrofe, el mundo ha estado al borde de la catástrofe, no podemos correr el riesgo de empezar de nuevo.
Si queremos construir un sistema financiero viable, la moralización del capitalismo financiero es una prioridad.
* * *
No dudo en decir que los modos de remuneración de los dirigentes y de los operadores deben estar enmarcados. Ha habido demasiados abusos, demasiados escándalos.
O los profesionales se ponen de acuerdo sobre las prácticas aceptables o el Gobierno de la República resolverá el problema mediante la ley antes de fin del año.
Los dirigentes no deben tener el estatuto de mandatario social y beneficiar a la vez de las garantías de un contrato de trabajo. No deben recibir acciones gratuitas. Su remuneración debe fundarse en los resultados económicos reales de las empresas. No deben poder optar por un paracaídas dorado cuando han cometido faltas o han puesto a su empresa en dificultad. Y si los dirigentes están interesados por el resultado –es algo positivo– los demás asalariados de la empresa, en particular los más modestos, también deben estarlo, puesto que ellos también participan en la riqueza de la empresa. Si los dirigentes tienen stock options, los demás asalariados también deben tenerlas o beneficiar de un sistema de incentivos.
He aquí algunos principios sencillos basados en el sentido común y en la moral elemental en los que no cederé.
Los dirigentes perciben remuneraciones elevadas porque tienen grandes responsabilidades. Pero no se puede querer un buen salario y no asumir las responsabilidades. Ambas cosas van unidas.
Es aún más cierto en el campo de las finanzas. ¿Cómo admitir que tantos operadores financieros salgan ganado, cuando durante años se han enriquecido conduciendo a todo el sistema financiero a la situación actual?
Se han de buscar responsabilidades y los responsables de este naufragio deben, al menos, ser sancionados financieramente. La impunidad sería inmoral. No podemos conformarnos con hacer pagar a los accionistas, a los clientes, a los asalariados, a los contribuyentes y exonerar a los principales responsables.
¿Quién podría aceptar algo que sería, ni más ni menos, una gran injusticia?
Además, hay que reglamentar los bancos para regular el sistema, ya que los bancos son el núcleo del sistema.
Hay que dejar de imponer a los bancos reglas de prudencia que incitan primero a la creatividad contable y no a gestionar con rigor los riesgos. En el futuro, habrá que controlar mucho mejor la forma en la que desempeñan su oficio, el modo de evaluación y de gestión de los riesgos, la eficacia de los controles internos, etc.
Habrá que imponer a los bancos financiar el desarrollo económico y no la especulación.
La crisis que vivimos debe conducirnos a una reestructuración de gran amplitud de todo el sector bancario mundial. Teniendo en cuenta lo que acaba de ocurrir y la importancia de las implicaciones para el futuro de nuestra economía, es evidente que, en Francia, el Estado estará atento y desempeñará un papel activo.
Habrá que enfrentarse al problema de la complejidad de los productos de ahorro y de la opacidad de las transacciones para que cada uno pueda evaluar realmente los riesgos que corre.
Pero también habrá que plantearse preguntas polémicas como la de los paraísos fiscales, las condiciones en las que se realizan las ventas al descubierto que permiten especular vendiendo títulos que no se poseen o la cotización continua que permite comprar y vender en todo momento activos y que influye –como sabemos– en las aceleraciones del mercado y en la creación de burbujas especulativas.
Habrá que interrogarse sobre la obligación de contabilizar los activos al precio del mercado que tanto desestabilizan en caso de crisis.
Habrá que controlar a las agencias de calificación que –insisto en ello– han presentado fallas. De ahora en adelante, ninguna institución financiera, ningún fondo deben poder escapar al control de una autoridad de regulación.
Pero la reorganización del sistema financiero no sería completa, si a la par no se previera acabar con el desorden monetario.
La moneda está en el centro de la crisis financiera y de las distorsiones que afectan a los intercambios mundiales. Si no somos cuidadosos, el dumping monetario acabará por engendrar guerras comerciales extremadamente violentas y dará vía libre al peor proteccionismo. Ya que el productor francés puede obtener todos los beneficios de productividad que quiera o que pueda. Puede incluso competir con los salarios reducidos de los obreros chinos, pero no puede compensar la infravaloración de la moneda china. Nuestra industria aeronáutica puede ser muy eficaz, pero no puede luchar contra la ventaja competitiva que la infravaloración crónica del dólar da a los constructores estadounidenses.
Por tanto, reitero hasta qué punto me parece necesario que los Jefes de Estado y de Gobierno de los principales países concernidos se reúnan antes a fin de año para extraer las lecciones de la crisis financiera y coordinar sus esfuerzos para restablecer la confianza. He realizado esta propuesta de pleno acuerdo con la Canciller alemana, la Sra. Merkel, con quien me he entrevistado y con quien comparto las mismas preocupaciones a propósito de la crisis financiera y sobre las lecciones que vamos a tener que extraer.
Estoy convencido de que el mal es profundo y de que hay que renovar todo el sistema financiero y monetario mundial, como en Bretton Woods después de la II Guerra mundial. Así, podremos crear herramientas para una regulación mundial que la globalización y la mundialización de los intercambios hacen necesarias. No se puede seguir gestionando la economía del siglo XXI con los instrumentos económicos del siglo XX. Tampoco se puede concebir el mundo del mañana con las ideas de ayer.
Cuando los bancos centrales hacen todos los días la tesorería de los bancos y cuando el contribuyente estadounidense va a gastar un billón de dólares para evitar una quiebra generalizada, ¡me parece que la cuestión de la legitimidad de los poderes públicos para intervenir en el funcionamiento del sistema financiero ya no se plantea!
A veces, la autorregulación es insuficiente. A veces, el mercado se equivoca. A veces, la competencia es ineficaz o desleal. Entonces, el Estado tiene que intervenir, imponer reglas, invertir, tomar participaciones, a condición de que sepa retirarse cuando su intervención ya no sea necesaria.
No habría nada peor que un Estado preso de los dogmas, preso de una doctrina rígida como una religión. Imaginemos cómo estaría el mundo, si el Gobierno estadounidense no hubiese hecho nada frente a la crisis financiera, con el pretexto de respetar una supuesta ortodoxia en materia de competencia, de presupuesto o de moneda.
En estas circunstancias excepcionales en las que la necesidad de actuar se impone a todos, llamo a Europa a reflexionar sobre su capacidad para hacer frente a la urgencia, a concebir de nuevo sus reglas, sus principios, extrayendo lecciones de lo que ocurre en el mundo. Europa debe dotarse de los medios necesarios para actuar cuando la situación lo exige y no condenarse a padecer.
Si Europa quiere preservar sus intereses, si quiere poder intervenir en la reorganización de la economía mundial, debe iniciar una reflexión colectiva sobre su doctrina de la competencia –a mi juicio, la competencia es sólo un medio y no un fin en sí–, sobre su capacidad para movilizar recursos para preparar el futuro, sobre los instrumentos de su política económica, sobre los objetivos asignados a la política monetaria. Sé que es difícil porque Europa incluye 27 países, pero cuando el mundo cambia, Europa también debe cambiar. Debe ser capaz de transformar sus propios dogmas. No puede estar condenada a la variable de ajuste de las demás políticas, por no disponer de medios para actuar. Y quiero hacer una pregunta seria: si lo ocurrido en Estados unidos, hubiese ocurrido en Europa, ¿con qué rapidez, con qué fuerza, con qué determinación se habría enfrentado Europa, con las instituciones y los principios actuales, a la crisis? Para todos los europeos, es evidente que la mejor respuesta a la crisis debería ser europea. En mi condición de Presidente de la Unión, propondré iniciativas en este sentido en el próximo Consejo europeo del 15 de octubre.

¿Qué pasa en la Ciudad de Buenos Aires?


El 12 de septiembre pasado efectuamos un comentario sobre Macri, su Gobierno y el Gobierno K, ya allí presagiamos que al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se le iba a ser muy complejo gobernar, con el acompañamiento, apoyo o complementación del Gobierno Nacional.

Los K no suelen ser tolerantes con aquellos que les ganan, ya sea en elecciones o en conflictos como el del campo, muy por el contrario, se toman su tiempo y se toman la revancha sin piedad alguna. Macri los venció con el 60% de la voluntad popular, los ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires, cansados de la vieja política, los arreglos de comité y la concupiscencia con el Gobierno Nacional, pusieron sus esperanzas en una fuerza nueva, joven, que lejos de cuestionar las políticas que heredarían, salieron a proponerle a la sociedad una nueva forma de gobernar, con proyectos, obras, mejoras en el espacio público, mayor seguridad y mejor infraestructura educativa, hospitalaria y de transportes.

10 meses y 20 días lleva el Ing. Macri al frente del Gobierno que lo recibió con una infraestructura hospitalaria totalmente obsoleta, ni que decir de la escolar que estaba entre las carencias y el derrumbe y no se necesita mucho para sentir el colapso del transporte en la ciudad, sea este público y privado. Kichner y los Fernandez asumieron el compromiso de trasladar a la ciudad el transporte, la policía, la aduana, modificando la Ley Cafiero que enmendó lo que establecía la Constitución Nacional del 94, que otorgó la autonomía a la ciudad.

Allí se lanzo Macri a resolver los problemas, eliminó los empleados excedentes de la Ciudad, intervino la Obra Social para darle un manejo eficiente y efectivo a los obreros y empleados de la Ciudad, otorgo importantes aumentos a los docentes antes de comenzar las clases, comenzó, casi con las clases encima, a resolver los problemas de infraestructura de las escuelas, puso racionalidad a las becas direccionándolas hacia los verdaderamente necesitados y no liberando a manos llenas fondos de los ciudadanos de la ciudad, reordenó impositivamente los impuestos, con un sistema que no perjudicara a los ciudadanos de menores ingresos y/o jubilados, nada de esto parece suficiente, ni siquiera el amplio plan de obras para subsanar el atraso en materia de mantenimiento de calles y aceras. Por supuesto que nada obtuvo del Gobierno Nacional en lo referido a seguridad o sea el traspaso de la policía metropolitana, nada en materia de transportes ni que hablar del tema aduanero, la amable reunión mantenida con el Presidente no fue otra cosa que una pérdida de tiempo porque nada de lo acordado allí se llevo a cabo, ¿habrá pecado de ingenuidad el Ing. Macri?, yo me atrevería a decir que no ya que no tenia cualquier palabra sino la del mismísimo Presidente de la Nación, ¿qué tal?

Los gobiernos Nacional, provinciales y en este caso del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se manejan con presupuestos, estos presupuestos se conforman sobre la base de las diversas necesidades que los Gobiernos tienen, ya sea para afectar a edificios, sean estos escuelas, hospitales, museos, oficinas donde se ejercen las diversas tareas, estos presupuestos a su vez fijan salarios, honorarios y asignaciones que sirven para el ejercicio de la función pública. Estas partidas no pueden ser arbitrariamente intercambiadas por los Ejecutivos, ya que la misma ley no lo permite salvo en el caso del Gobierno Nacional que tiene una ley especial llamada superpoderes, que casualmente faculta al Jefe de Gabinete a intercambiar partidas.

Por otra parte el presupuesto también indica de donde provienen los ingresos para solventa los mencionados gastos, impuestos, tasas, e instrumentos financieros que se colocan en el mercado para conformar el cuadro de ingresos que financie los gastos que hemos mencionado someramente en el párrafo anterior.

La Ciudad de Buenos Aires tenía previsto la emisión de un bono y/o titulo público local para complementar los ingresos corrientes para dar cumplimiento al presupuesto aprobado por la legislatura. Curiosamente el Gobierno Nacional que debe efectuar una verificación técnica de la emisión del bono y/o titulo, viene demorando dicho trámite burocrático e impide que la Ciudad emita dicho bono, colocándolo en el mercado financiero para recaudar los fondos requeridos para el formal cumplimiento del presupuesto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hecha esta explicación, se presentan los interrogantes siguientes: ¿Por qué tal intransigencia en los representantes docentes?, ¿Por qué tal actitud la de los legisladores opositores de obligar al Ejecutivo a asumir superpoderes, cuando ellos han definido no gobernar con ellos?, ¿Por qué la demora en el Gobierno Nacional en firmar el lanzamiento del bono y/o titulo para financiar el presupuesto?, ¿Por qué con tanta velocidad la CTA, CETERA y los gremios manejados por Moyano se unen a los docentes de la ciudad, generando caos?, ¿Por qué la Federal actuó represivamente ante los docentes haciendo cumplir la norma en este caso y, en anteriores se negó a actuar?, ¿Por qué la extensión del conflicto a todo el país en lugar de quedarse limitado a la capital?, vuelvo a lo que mencione al comienzo, ganarle a los Kichner tiene un precio, y ese precio, a la corta o a la larga se paga. Hoy el Pro de Macri lo está pagando en la ciudad.

Esto se inscribe en el discurso inaugural de la Sra. PresidentA/E, en el cual hizo una fuerte y firme apelación a la institucionalidad, eufemismo para decir, haz lo que yo quiero o no contaras conmigo.

Apelo a los ciudadanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que, tomen debida nota y no se dejen confundir con las declaraciones de los Sindicatos y la ignorancia del Gobierno, ya que forma parte de su forma psicótica de gobernar.

viernes, 17 de octubre de 2008

La Guerra de las Galaxias


Por Enrique Garcia-Mansilla

Ronald Regan, durante su administración lanzo el proyecto “La Guerra de las Galaxias”, consistente en un fuerte esfuerzo armamentista nuclear que neutralizara la actitud de su oponente la Unión Repúblicas Socialistas Soviéticas, ni él ni sus consejeros tuvieron la intención de iniciar una escalada bélica, pues les quedaba claro que su accionar simplemente significaría la destrucción del mundo o gran parte de él.


Este programa, contribuyo en gran medida a la desarticulación de la Unión Soviética y a la finalización de la Guerra Fría, que venía atemorizando al mundo desde finales de la segunda guerra mundial.

Por lo tanto, no es lo mismo tener el poder de fuego, exhibirlo que usarlo, la sola mención de su existencia desarticulo a su enemigo.

A qué viene esta paradoja, pues bien claro, Gordon Brown, primer ministro del Reino Unido, mientras todos los integrantes de la eurozona discutían que plan debía aplicarse para frenar el derrumbe de los mercados, armo su propio plan, comprometiendo millones y millones de dólares para salvar a los bancos de la caída, comprando acciones, carteras y garantizando los prestamos entre ellos, de forma de dar fluidez a los recursos financieros y morigerar así las consecuencias de la crisis. Quiero aclarar que Gordon Brown no viene del tradicional partido conservador ingles, sino del laborista que, en los años 60, asustaba por sus tendencias socializantes.

Los criterios de Gordon Brown, inspiraron al G7 y G20 en la reciente conferencia conjunta del FMI y el Banco Mundial en USA que, adoptaron sistemas nacionales parecidos a los suyos al que incluso se sumaron los EEUU.

Los países más importantes del globo pusieron sobre la mesa ingentes cantidades de dinero para tratar de frenar la crisis de confianza, solvencia y liquidez que impera en los mercados y que nos llevaron a la semana más negra de la actividad financiera de los años que yo recuerde.

Hoy los bancos saben que pueden prestarse entre sí, ya que los gobiernos garantizaran esos préstamos, hoy los bancos saben que pueden salir a prestar, con cautela y seriedad, como no lo hicieron antes, que sus carteras “toxicas” serán compradas por los Gobiernos, por lo tanto que al sistema de cada país no le ha de faltar recursos líquidos para encarar sus operaciones y sus pérdidas serán morigeradas.

¿Necesitaran usar los Gobiernos tales recursos?, es difícil predecir, pero al igual que la política de la Guerra de las Galaxias hoy los mercados saben que hay suficientes municiones para neutralizar o parar esta guerra financiera que se ha desatado, de forma que su ola expansiva dañe lo menos posible las economías de los países.

Además, países como el Reino Unido, no sacan el arma sino están dispuestos a disparar, así lo demuestra su historia, por lo tanto, el saber que está allí y lista para usarse contribuirá a ir generando la confianza necesaria para paliar la crisis desatada.

La fuerte escalada de los mercados en el día lunes es solo una referencia, no es ni siquiera una tendencia, la conducta de los operadores e instituciones en los tiempos por venir nos hará ver si esta actitud de los gobiernos es suficiente para calmar sus ansiedades y actuar con cordura frente a estos nuevos acontecimientos, la carrera armamentista deberá ser aumentada, para disparar municiones mas gruesas que demuestran que la intervención es mas importante que lo esperado, por lo pronto EEUU ya decidió tomar parte en varios bancos de USA que no son instituciones de menor cuantía.

lunes, 13 de octubre de 2008

Liderazgo y autoridad



Por Enrique García Mansilla



Nadie en su sano juicio podrá decir que he sido complaciente o generoso en mis críticas a la actual Administración Nacional; aun en aquellas cosas en las que he estado de acuerdo he encontrado siempre elementos para la crítica, tales los casos del Pago al Club de Paris, la propuesta efectuada por los Bancos para pagar a los Bonistas que quedaron fuera del canje, la sustentación del superávit fiscal, la política de engaño del INDEC, la presencia de Jaime, Moreno y Etchegaray en el Gobierno que, conjuntamente con el Ministro De Vido han constituido una magnifica asociación ilícita, la corrupción encaramada en casos como Scanca, que incluye a los Techint, Astra Evangelista y Contreras, las exportaciones de piezas de FAL efectuadas por Nilda Garre, la plata de Santa Cruz, sobre la que jamás se dio una explicación convincente, la mentirosa y parcial política de Derechos Humanos conducida por la Sra. De Bonafini y su asesor el hijo dilecto Sergio Shoklender, la marroquinería de Antonini Wilson, el financiamiento de la campaña presidencial con recursos de los narcos, en fin la serie de desatinos y delitos ocurridos en nuestro país desde 2003 hasta la fecha, y seguramente me olvido de otros tan o más significativos que los mencionados.

No obstante ello, en las presentes circunstancias debemos todos, dejar de lado, aunque sea por un momento o tiempo, estas cuestiones y abroquelarnos con el Gobierno para contribuir a que,en el desenvolvimiento de esta crisis el país pueda salir lo mas indemne posible, aunque ya sabemos que pagara algunos costos que se reflejaran en la sociedad, su comportamiento y posición económica.

Con que contamos hoy para enfrentar esta crisis: superávit fiscal, esto quiere decir no necesitamos buscar financiamiento externo que hoy no existe para sostener un déficit, superávit comercial, es decir tenemos dólares favorables por lo tanto no tenemos que poner plata de nuestros bolsillos para cubrir una cuenta corriente deficitaria, no tenemos capitales golondrinas en abundancia que mas que golondrinas son de rapiña, porque al primer cambio de viento se mandan mudar, ya que su finalidad es la hago y me voy.

Tenemos un sistema financiero más robusto que en el pasado, porque el miedo a que la historia se repita, han sido más conservadores en sus préstamos y han preservado la liquidez, hoy el crédito en el sistema bancario no supera el 11% del PBI, si bien poco o nada hemos hecho para frenar la inflación, la misma se está desacelerando en virtud de esta crisis ya que las expectativas han cambiado y como el miedo no es zonzo y los argentinos tenemos un máster en crisis, hemos empezado a desacelerar nuestros consumos, preservando nuestros pesitos, por las dudas.

Leyendo hoy el diario Clarín se puede ver que las recetas del Pro, Coalición Cívica, los Radicales y el partido unipersonal Julio Cleto Cobos coinciden más o menos en las propuestas sobre lo que habría que hacer para evitar que esta crisis nos agarre con más profundidad. Por lo tanto, ya tenemos una oposición que coincide, ahora hay que armonizar estas opiniones con las actitudes del Gobierno, que tampoco están muy lejos de lo que los opositores anuncian.

Empresarios y obreros coinciden en que hay que tratar de mantener cierto nivel de actividad y evitar que los excedentes de los países en recesión no terminen a precios de escándalo en nuestro puertos desbancando a los productos de fabricación nacional, esto no debe implicar una actitud proteccionista o de cierre de la economía ya que esta es siempre una buena oportunidad para alertar a nuestros empresarios a generar más niveles de competitividad, colocando en el mercado productos de calidad, cantidad y precio y no se desboquen frente a una actitud proteccionista del Gobierno. Por lo tanto es sana su preocupación y hay que atenderla pero ojo, nuestros empresarios no son ni santos ni generosos, les encanta ganar sin importar a costa de quien o que.

La flotación administrada (flotación sucia) que hace nuestro Banco Central ajustando el tipo de cambio a niveles compatible con la realidad regional sin que ello genere mayores niveles de inflación no me parece una política desacertada, en tanto y en cuanto la misma se encuadre dentro de una política global de contención inflacionaria, freno de la recesión y expansión exportadora. Como dice Borenstein en su columna de hoy en Clarín, muy divertida por cierto, “si los chinos y europeos no tienen guita volverán a comer arroz y nosotros nos meteremos la soja, el lomo, el cuadril, y otros productos en el toor”. Por lo tanto hay que tener en cuenta esto también.
Lavagna, propicia la constitución del Consejo Económico y Social, como ente que monitoree los efectos de la crisis y proponga las soluciones, o sea hace más o menos lo mismo que recomendaba Perón, es decir crear un organismo colegiado para que trate un tema en donde nadie se va a poner de acuerdo, mientras el Gobierno hace y deshace a sus anchas. A mi juicio no lo creo un instrumento válido ya que el Gobierno debe escuchar a los actores y actuar con autoridad y eficiencia.

Caramba, si leemos el primer párrafo, y vemos lo ocurrido en los meses que corren de la gestión de la PresidentA nos empezamos a preocupar, porque el tema de la autoridad es todo un tema, desde la máxima Magistratura del país para encarar esta y/o cualquier crisis. Y prueba de ello es lo que le pasa al Sr. Bush y su Secretario del Tesoro que, frente a cada discurso, las bolsas que se venían recuperando o morigerando sus caídas se desploman de una manera incontenible tal como hemos visto la semana que paso.

Debemos esperar además de menor nivel de actividad, menor nivel de ganancias en las empresas, por lo tanto menor inversión; los asalariados perderán algo de su poder de compra, pero la conservación del empleo es prioridad, el gobierno menor nivel de recaudación, por lo tanto deberá ajustar la política fiscal desandando subsidios que distorsionan los precios de la economía, el Club de Paris deberá cobrar a los premios y con una tasa razonable o sea actuar con inteligencia y no espasmódicamente al igual que los bonistas que quedaron fuera del canje que deberán aceptar un acuerdo más beneficioso para el país que el de los que lo aceptaron originariamente y, fundamental, no deberemos atarnos a dogmatismos o preconceptos con los organismos multilaterales de crédito, sea este el FMI, el Banco Mundial o el Banco Interamericano. Ya que, en el caso del FMI al estar tan desprestigiado con sus recetas, no está en condiciones de imponer esquemas económicos a nadie y sus actitudes serán más flexibles, a la luz de la última Asamblea Anual en conjunto con el Banco Mundial.

Por lo tanto, aquí la cuestión es de liderazgo político y autoridad presidencial, y para ello hay que dejar de lado los enconos, reunirse con el campo, revisar rápidamente los problemas que aun están irresueltos, y ponerse a trabajar para que esa máquina funcione y este aceitada para generar divisas y alimentos a precios competitivos y volúmenes suficientes, desarticular resoluciones contradictorias, rever la política de retenciones, hacer política energética, flexibilizar el proceso exportador para que, las operaciones fluyan con eficiencia y no agreguen mayores costos a la cadena de valor.

Frenar algunas, obras públicas, sobre todo aquellas que no aportan nada a la prosperidad general, caso del tren bala, y concentrarse en aquellas que han de generar mayor y mejor nivel de actividad en los sectores productivos o proteger a los marginados del sistema económico.

Fortalecer al máximo la autonomía del Banco Central, eliminando de la ley de presupuesto cualquier artículo que morigere, debilite o perturbe dicha autonomía, dado el importante rol de esta entidad en el proceso que habremos de atravesar. Eliminar los superpoderes y darle al Congreso una participación incuestionable en los procesos de decisión vital para el sostenimiento de la economía, al decir de la PresidentA, más institucionalidad, para que las decisiones sean aceptadas sin dudas por la sociedad toda, no debe ser esta una cuestión discursiva sino un hecho insoslayable en la actualidad nacional.

El Gobierno, debería citar a la oposición con representación en el parlamento y a los diversos sectores representantes de la economía, escucharlos, recibir sus recomendaciones y, si es menester, sin soberbia y con humildad efectuar las correcciones que sea necesarias para evitar males mayores ya que nadie le pedirá a la PresidentA que abandone la redistribución de la riqueza sino que el modelo de acumulación sea más equitativo y no como hasta la fecha, mas enunciado que concretado.

Generar autoridad y liderazgo es como decir “Credo in unum Deum”, no hay solución mágica, y todos, opositores, agentes sociales y sectoriales deben, en esta circunstancia deponer las actitudes apocalípticas y colocar a sus mejores hombres e intenciones al servicio de la Nación y el bien común, pasada la crisis, ya tendremos tiempo y espacio para volver a las diferencias políticas y a los cuestionamientos de fondo.

Porque en el fondo es lo que el pueblo pide al gritar con pasión “el pueblo unido jamás será vencido”, es un pedido, es una súplica, es una demanda a nuestros dirigentes. ¿No será demasiado pedir a tanta pobreza intelectual y moral y al vacío ideológico de nuestros dirigentes?
Nada perdemos con probar.

sábado, 11 de octubre de 2008

El capitalismo, ¿se está muriendo?


"Es un error el pensar que uno limita sus propios riesgos diversificando mucho entre empresas de las cuales uno sabe poco y no se tiene ninguna razón particular para confiar... El conocimiento de uno y su experiencia son en definitiva limitados y raramente hay, en cualquier momento dado, más de dos o tres empresas en las cuales siento que puedo depositar una confianza completa."
J.M.Keynes

Por Enrique García-Mansilla

El cierre de la semana que hoy finaliza no ha dejado otra cosa que mas desconcierto. Los discursos y declaraciones no han hecho otra cosa que generar mayor nivel de desconfianza en los operadores financieros y en la población, es como si se tuviera la convicción de que no se está diciendo toda la verdad sobre la crisis que soporta el mundo y que, lamentablemente ha de influir en la vida de todos y cada uno de los que vivimos en la tierra.

Inyección de fondos, compra de carteras, aportes a la liquidez, compra de acciones entre bancos y del estado de los bancos, aumento de garantías para los depositantes, trillonarios planes de rescate, que se suman así a los millones y millones de dólares y euros que ya se han colocado en los mercados no terminan de parar la desconfianza y, por ende, las bolsas se desploman, el crédito se contrae y con ello las economías se desaceleran, ni las bajas de tasas alientan al consumo y todo, todo aquel valor transable en la economía, petróleo y commodities lo único que hacen es sumarse a la ola de desconfianza y bajar.

Importantes reuniones serán mantenidas este fin de semana en las cuales se espera se adopten medidas consensuadas entre los principales países del planeta para empezar a generar en los mercados la tranquilidad que se está buscando para que esta crisis toque su piso y comience el rebote hacia una lenta pero constante recuperación.

Si bien creo que la crisis del 29/30 no ofrece más comparaciones que las que hemos visto en las bolsas, el aporte de la tecnología y el just in time de la información juegan un rol diferenciador de esa etapa, al menos nos permite saber que efectos debemos evitar del proceso que se está viviendo, o sea donde hay que poner el énfasis en las soluciones para que los efectos sean dentro de lo posible menores, tanto en los aspectos económicos como políticos de esta crisis.

¿Ha fracasado el capitalismo?, no lo creo, lo que está ocurriendo es que, los estados, aprendiendo lecciones del pasado han tomado un rol activo en le contención de la crisis y han salido con sus recursos a paliar los problemas que se han ido presentando, lamentablemente corriendo detrás de los acontecimientos, pero interviniendo al fin.

Capitalismo nos es igual a “haga usted lo que quiera”, es un principio que se basa en algo más profundo que la libertad de mercados y acciones de los agentes económicos sean estos empresas, bancos o individuos, deben tener una limitación ética y una regulación jurídica, para que las libertades que el sistema sostiene tengan en la realidad los efectos deseados, esto es la libertad de acción limitada por los derechos o libertades del otro, la libre competencia en base a los mejores, la defensa de los derechos de propiedad, intelectual, de opinión, etc. pero todo ello en el marco de las leyes que reglamenten su ejercicio.

Capitalismo no es ni la ley de la selva, ni el derecho del más poderoso, de allí que los países que han adoptado estos criterios velen, sin excepción por aquellos que, por cualquiera sea su circunstancia, necesitan ser apoyados para alcanzar la igualdad de oportunidades que, a veces, el sistema no les otorga: educación pública, salud pública y protección gubernamental frente al desempleo o la indigencia. Estos conceptos ya estaban establecidos en las sociedades antes que se hiciera evidente la crisis que vivimos.

Por lo tanto, sacar como conclusión que los países capitalistas están socializando las pérdidas financieras es una expresión ligera que no tiene en cuenta otros valores más trascendentes que el sistema capitalista protege y que ha formado parte de su estructura filosófica desde sus orígenes.

Más que la discusión sobre capitalismo o socialismo deberíamos centrar la discusión en cual es el rol del Estado dentro de estos contextos y cuando, como y donde debe actuar para poner equilibrio en los desajustes sociales, económicos y financieros.

Por ejemplo los que adscriben a lo sostenido por John M. Keynes, según el cual el Estado puede intervenir para incrementar la demanda efectiva evitando las crisis cíclicas. Por lo tanto, algunos liberales, como se los ha denominado a los sostenedores del capitalismo, han incluido al estado en la intervención de la economía cuando la acción de los agentes económicos en el mercado producen fuertes distorsiones en sus interrelaciones, ya sea en la construcción de monopolios que distorsionan fuertemente la ley de oferta y demanda o las crisis en donde las variables de la economía se descontrolan y ponen en jaque no solo la propiedad privada, sino el rol de los diversos agentes que se interrelacionan en el estado capitalista, por lo tanto el rol de los Gobiernos dentro del estado no es solo de espectadores de las circunstancias del mercado, sino que su accionar se ve justificado, no solo por cuestiones de equidad, que no están descartadas en el capitalismo, sino también por un sentido de seguridad nacional.

El sistema capitalista al igual que el marxista como corrientes de pensamiento filosófico, tienden a un grado de perfección dialéctica que no necesariamente debe conjugarse con la realidad practica en donde aparecen distorsiones que no necesariamente están contempladas en el desarrollo del pensamiento. Lo fundamental es la tendencia, los objetivos y los resultados y el estado es, tanto en uno u otro sistema, un agente importante en la regulación de la actividad de los agentes económicos con una centralización en la teoría marxista con la negación del derecho de propiedad o con una intervención en los procesos de crisis, sin alterar los derechos de propiedad tal cual lo sostenía Keynes.

Por otra parte desde la concepción ideológica de estas filosofías han aparecido en el mundo otros factores que no estuvieron presentes cuando estos hombres desarrollaron sus teorías sobre el rol del capital, en donde han aparecido bienes y servicios que siendo hoy indispensables para la vida moderna eran inexistentes cuando sus teorías fueron desarrolladas, tales como la comunicación, el rol de la información y el conocimiento, la globalización y la tecnología.

Por lo tanto yo no me atrevería a decir que el sistema capitalista está muriendo dentro de la crisis actual, más bien diría que se estaría redefiniendo a la luz de la experiencia que ha estado tomando en el mundo a raíz de los nuevos contenidos que afectan a su enunciación original, es decir está naciendo un nuevo capitalismo en donde los factores de intervención del estado mediante los entes regulatorios, tendrán en el futuro una participación más activa y no mostraran la pasividad que ha antecedido a esta crisis.

Distinto ha sido el marxismo y su desenlace, ya que al negar la posibilidad de la existencia de la propiedad privada y la corporizacion de los medios de producción, ha generado una situación de ineficiencia que ha impedido a las sociedades crecer, innovar y producir un desarrollo parejo dentro de un mundo que demanda mejores bienes y servicios y que el sistema no alentaba a su generación, ya que era el estado el que motorizaba el 100% de las actividades científico innovadoras.

De aquí mi modesta advertencia a quienes con ligereza opinan sobre las bases filosóficas de los modelos actuales y que presagian su desaparición o incluso su socialización, ya que ello, al menos en el horizonte inmediato, no es lo que se vislumbra.

Veremos, eso sí, una mayor intervención estatal a través de entes regulatorios que llenaran los vacios existentes para que, en la economía de cada país no se generen institutos e instituciones que, carentes de control, generen estas burbujas que ponen en vilo a los mercados financieros condicionan la producción y el consumo de los países cuando afectan a los medios transaccionales de las economías modernas.

Los mecanismos de sustitución de importaciones que jugaron mucho a favor de las economías cerradas e impidieron un armónico desarrollo de los países subdesarrollados hoy eufemísticamente llamados emergentes, conspiran contra el crecimiento de esos desarrollos tan necesarios para generar bienestar colectivo; es mas, la Gran Depresión Americana del año 30 fue prolongada y profunda ante el cierre del comercio internacional que efectuó los EEUU en el proceso.

En los países subdesarrollados es sin ecua non que el Estado asuma un rol sustitutivo del capital cuando este no es suficiente o no alcanza para generar aquellos bienes o servicios de los cuales la sociedad necesita proveerse y fue en la década del noventa en que, con la conjunción capitales locales y externos, que se pudieron efectuar las reformas estructurales que le permitieron a la economía que los recursos de los contribuyentes se aplicaran a fines más eficientes y efectivos; que se hayan tomado malas decisiones o que ellas se hayan concretado en una situación de cuestionamiento ético no invalida la circunstancia de que en el proceso se gano en eficiencia y modernización de los bienes privatizados.

Que la conducta de los gobiernos no haya sido la más elogiable no invalida la acción per se.

Los países centrales o de mayor nivel de desarrollo tampoco aplicaron a rajatabla los principios capitalistas, ya que poseen entes que regulan los monopolios, asumen algunas actividades de servicios, legislan y regulan algunas actividades y restringen o limitan el comercio internacional de acuerdo a sus propios intereses nacionales, por lo tanto, así como no existe ni existirá un mundo capitalista perfecto, jamás existió un sistema anticapitalista perfecto, con la única diferencia en que este ultimo sucumbió y el capitalismo prevaleció y ha de prevalecer a lo mejor con nuevas modalidades y controles pero con los principios básicos en funcionamiento esto es la libre empresa, el derecho a la propiedad, los factores de competitividad y la existencia de fuerzas laborales con quienes discutirán la distribución del peso entre la inversión de capital y la del trabajo, sea este manual o intelectual.

Los procesos de crecimiento abruptos, que hemos observado a partir de la incorporación de nuevas tecnologías a partir de mediados de la década pasada tienen sus ciclos o sea su fin, prever ese fin y estar preparados para lo que sobreviene luego es el rol de la estrategia y de la provisionalidad que todo estado moderno debe realizar para evitar casualmente estos procesos de crisis al que además en este caso se adiciona una crisis de liderazgo en el país generador con más contenido político que económico y que no es nada más ni nada menos que la economía más importante del planeta.

Más información http://www.politicaydesarrollo.com.ar/