sábado, 26 de junio de 2010

UN ÑOQUIS DISTINGUIDO

Durante Organización Nacional, iniciada a partir del 25 de mayo de 1810 e incluso declarada ya la Independencia Nacional en Tucumán en 1916, varios Congresos se sucedieron con la finalidad de establecer bajo qué condiciones se constituiría la Argentina. Uno de los intentos más cercanos que se realizo fue el de la Constitución Nacional que rigió entre 1826 y 1928 que le dio la Presidencia de la Nación a Rivadavia pero que tuvo fuertes resistencia de las provincias, que se enfrentaron férreamente a esta constitución de fuerte contenido unitario.
No es hasta 1853 en que las Provincias Unidas del Rio de la Plata, se juntan y, en virtud de los pactos surgidos de varios congresos (los llamados preexistentes) se dicta y establece la Constitución de la Nación Argentina.
Hasta ese entonces, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires ejercía por delegación, las Relaciones Exteriores de las Provincias Unidas, es pues previo al dictado de la Constitución que los diversos segmentos que se enfrentaban por esa organización, entendían que la relación de nuestro territorio debía tener frente al mundo una imagen única y una vos univoca para expresar los intereses ya sean políticos, comerciales y culturales.
Podemos decir, sin temor a equivocarnos que las Relaciones Exteriores de la Nación estaban altamente consideradas por los diversos intereses que terminaron confluyendo en San Nicolás y, sobre diversos fundamentos: la Constitución de los EEUU, las Bases de Alberdi y los Pactos Preexistentes se llego al dictado de la Carta Magna.
Los Kirchner han hecho de la “no” política exterior una política de relaciones exteriores que nos ha enfrentado con gran parte de los bloques internacionales, nuestros vecinos y aislarnos del mundo en lo financiero, en el periodo más global de la historia de la humanidad y justo cuando la bipolaridad política desapareció con la caída del régimen Marxista-Leninista de la Unión Soviética.
Se ha comentado mucho y efectuado múltiples interpretaciones de la renuncia del Dr. Taiana a su cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, Comerciales y Culto y su reemplazo por Hector Timermann, hasta hace poco Embajador Argentino ante los EEUU.
La Cancillería argentina no maneja las relaciones exteriores, las mismas son conducidas directamente por los Kirchner y ya hemos visto sus resultados, salvo Venezuela, Ecuador y Bolivia, mantenemos conflictos de mayor o menor envergadura con los demás países de la región, no obstante se lo haya designado a Néstor Kirchner Secretario General de la Unasur, organización que hasta ahora no ha probado tener una gran utilidad práctica ya sea en lo político, económico o cultural, pero que sirve para que, los Presidentes hagan turismo y de tanto en tanto aparezca una foto de todos juntos en la portada de los diarios.
Las relaciones comerciales, al menos la más destacada, es llevada por el Ministerio de Planificación a través del Ministro De Vido, quien hasta hace un par de años era representado por un Señor Uberti que tenia funciones administrativas en el Estado controlando autopistas concesionadas y peajes.
Conflictos con Bolivia y Chile por el gas, conflictos con Uruguay por las Papeleras en el Rio Uruguay, Conflicto con Brasil por el intercambio comercial, conflicto con la UE por el freno a las importaciones y la deuda con el Club de Paris y, lo único que nos une con los EEUU es el enfrentamiento con Irán, pero por diferentes motivos, EEUU por la carrera nuclear, nosotros por la extradición de los responsables del atentado a la AMIA, con China, nuestro principal cliente estamos en conflicto.
En cuanto al Culto, es innegable que la relación del Gobierno con la Iglesia Católica, iglesia fundadora de esta Nación y con las otras es absolutamente inexistente, cuando no conflictiva.
Si bien nuestra PredsidentE/A asiste a cuanto foro se realiza en el exterior y la argentina tiene un asiento, nada positivo aporta, salvo para la propaganda interna pues recita en ellos los mismos discursos y conceptos que reitera a diario en el conurbano, ya sea inaugurando una cloaca, dos cuadras de pavimento u otorgando algún subsidio.
Ha sido el Gobierno de Néstor Kirchner y es el Gobierno de su esposa los que quizás hayan designado la mayor cantidad de embajadores políticos, incluso funcionarios de segunda línea, relegando a los embajadores y profesionales del Ministerio como ningún otro Gobierno, por otra parte, las acciones que se realizan desde la alcoba presidencial en la materia y no se recurre a los análisis y estudios de la cancillería, lo que tiene a ese Ministerio alejado de los estudios y análisis técnicos.
Por lo tanto, el Ministro de Relaciones Exteriores, Comerciales y Culto, solo se limita a alguna nota de cuestionamiento al Reino Unido por las Islas Malvinas, luego de que desde la Casa Rosada se haya hecho una arenga envalentonada y amenazante, que solo sirve para consumo interno y no tiene repercusiones externas, ya que tanto las Naciones Unidas, la OEA, la UNASUR y el Mercosur, ya han efectuado sus adhesiones y planteos y Gran Bretaña sigue haciendo lo que se le da la gana, que es nada.
Poca o ninguna participación tuvo nuestra cancillería en el canje que acaba de realizarse, y no hubo participación alguna de nuestros Embajadores en los países en los que el Ministro de Economía debió exponer sobre el tema.
¿Cambiara esto con Timermann? No lo creo, porque esto es así, con independencia de las cualidades, calidades y profesionalidad del Ministro de turno; esto es así, porque así son los Kirchner y de allí nuestra posición y consideración en el mundo.
Si una virtud han tenido los Kirchner, es la de creer que una Nación se maneja como una simple Provincia del Interior y por ello, dejaran un legado muy duro y difícil de revertir en lo interno y en lo externo.
Damos pues, desde esta columna, la más cordial bienvenida al Sr. Timermann al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación, transformándose en el ñoquis mas distinguido (por el cargo) de la política nacional.

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