jueves, 16 de julio de 2009

El signo de los tiempos: La responsabilidad


“Cuando los pueblos pierden la paciencia, hacen tronar el escarmiento” - (Gral. Juan D. Perón)
Intentar limitar el dialogo con la oposición a una modificación de las leyes electorales es una dilación imperdonable de los problemas de fondo que aquejan al país o un mensaje claro de que el modelo no está en discusión ni siquiera frente al pronunciamiento de la ciudadanía.

Por Enrique García-Mansilla


Dos temas deberían preocupar a los argentinos, por el presente y el futuro próximo. Uno la actitud del Gobierno frente al resultado electoral, otro, la de la oposición frente a esta actitud fundamental.

La oposición fundamentó prácticamente toda la campaña electoral cuestionando el modelo implementado por los K y lograron convencer a gran parte de la sociedad que desde el congreso y con dialogo y consenso podrían modificar las nefastas políticas seguidas por un gobierno aislado, autista e intolerante.

La reacción del Gobierno no debió haber sorprendido a nadie, los K siguen prometiendo más de lo mismo y con alguna cosmética en el Gabinete y una convocatoria, cuanto menos confusa pretenden continuar con la iniciativa.

Los problemas económicos que enfrenta el país son esencialmente políticos, los sociales son políticos, las relaciones internacionales son políticas, incluso el comportamiento ante la pandemia es político, por lo tanto intentar limitar el dialogo con la oposición a una modificación de las leyes electorales es una dilación imperdonable de los problemas de fondo que aquejan al país o un mensaje claro de que el modelo no está en discusión ni siquiera frente al pronunciamiento de la ciudadanía.

No será ni con los sectores de la industria, el comercio o la pequeña y mediana empresa y los miembros de la CGT que los problemas económicos se han de resolver ni siquiera con la conformación del Consejo Económico Social, ya que la raíz esencialmente política de los problemas debe producir cuanto menos algunas definiciones básicas para que sobre ellas se estructuren políticas económicas viables, confiables y sostenidas en el tiempo que le devuelvan al país la confiabilidad que se ha perdido estos últimos años.

Convocar a 50 partidos políticos al dialogo, es generar una Torre de Babel que terminara siendo funcional a los deseos del Gobierno y esto es primero gatopardismo, segundo el caos preanunciado por el candidato Kirchner.

La oposición, hasta el momento, parece no haber comprendido tampoco el mensaje electoral, algunos se consideran los dueños de la derrota al Gobierno sobre todo a aquellos que dieron la pelea en la Provincia de Buenos Aires, otros por la dispersidad de su triunfo líderes de la oposición, en fin, los famosos personalismos que tanto daño le han hecho y le hacen a la política nacional y como consecuencia a la Republica.

La argentina está en terapia intensiva, graves problemas de arrastre y una perspectiva aun más compleja que puede llevarnos a repetir la crisis del pasado, ¿será eso lo que quiere el gobierno?, no es acaso el deber de la oposición evitar estos colapsos de los que somos tan recurrentes.

Los países que prosperan no solo lo hacen adoptando políticas económicas racionales, seria y consistentes, sino que además resguardan su institucionalidad que es la base de la confianza, el imperio de la ley y la seguridad jurídica, nuestro país no ha podido en estos 25 años de democracia generar un acuerdo básico que de desde la institucionalidad un fuerte sustento a los principios generales que gobiernan el mundo serio y verdaderamente desarrollado y progresista, el péndulo, verdadera definición de la conducta política del país es el causante de nuestro retroceso que dilapida esfuerzos, frustra logros e inhibe que el país sea valorado adecuadamente en el concierto internacional.

Pero es quizás este Gobierno como ninguno antes en esta etapa democrática, que habiendo logrado índices de crecimiento inéditos, haber logrado un superávit fiscal holgado y sólido, reconstruido la posición de reservas del país y un superávit comercial de alta importancia haya, en tan solo un par de años, dilapidado ese capital que no les fue propio sino que estuvo realizado con el esfuerzo y trabajo de la sociedad toda.

El desatino fue la característica de su modelo, la ambición su herramienta y el ejercicio autoritario del poder su consecuencia, es esta la lectura correcta a mi juicio que debe efectuar la oposición ya que si así no lo hace repetirá desde la vereda de enfrente los mismos errores y la sociedad quedara desamparada, ya que el vacío del poder no es tan solo la inacción del gobierno sino la inacción de los opositores que le deben a la sociedad respuestas concretas al actual estado de cosas en lugar de discusiones espurias y personalismos degradantes.

No se puede pedir grandeza a personajes pequeños, pero si podemos pedir sentido común a hombres que tienen la pretensión de conducir los destinos de una nación.

Hay un tiempo y lugar para cada cosa, este no es el tiempo de discusiones dialécticas, es el momento de encarar los hechos concretos que le devuelvan al país una de sus características que lo acompañaron en su primer centenario, crecimiento, educación y una posición respetada y reconocida en el concierto de las naciones.

Pudimos antes, podemos hoy, solo debemos abocarnos a la tarea de hacerlo sacando de los errores las lecciones necesarias para no volver a caer en los clichés que nos llevaron a esta decadencia.

No hay comentarios: