miércoles, 11 de marzo de 2009

El precio de la improvisación y la intolerancia


En lo político es indispensable mantener políticas serias, ¿se puede ser serio en lo internacional, cuando en lo interno somos un mamarracho, es difícil…

Por Enrique García-Mansilla

“La República Argentina es un país de gran belleza y digno de muchos interrogantes que no son fáciles de responder. Se trata de un país enigmático y misterioso, contradictorio e impredecible. Los argentinos solían ser gente muy culta y consciente de su situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu abierto a todo tipo de diálogo. Cosas que hoy, en pleno siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna”.
“Berliner Tageblatt”: La situación en Argentina
Ingeborg Hellige, titula así su comentario sobre la Argentina y continua diciendo “La vida en la Argentina se ha transformado en algo riesgoso y delicado, algo parecido al 'farwest'. La economía no encuentra un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez más, está seriamente comprometida como consecuencia de los recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes. El robo, el vaciamiento del Estado a través de las privatizaciones, la inestabilidad monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la salud pública, la emisión desmedida de moneda, el enorme déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver en la Argentina más que desconfianza y descreimiento. Ha dejado ya de ser un país creíble y confiable; su contradictoria política exterior (acercamiento peligrosamente comprometido con Venezuela, Ecuador, Cuba y China) disgusta sobremanera a aquellos países de la UE que hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la Argentina sería un país en serio”.

Quiero resaltar este comentario justo en el momento que la Cancillería, por instrucciones de la Sra. PresidentE/A ha convocado a sus embajadores para enfatizar la necesidad de que se transformen en promotores y/o vendedores de los productos de fabricación nacional en el exterior, intentando abrir nuevos mercados. La PresidentE/A ha instando a los embajadores a transformarse en lobbystas de la producción argentina, en un giro importante en lo que ha sido la tradicional política, no solo de este gobierno, sino de otros anteriores, en que se consideraba a los embajadores de las empresas extranjeras y sus gestiones, como intromisión en los asuntos internos del país.

Por otra parte, para que estos procedimientos tengan verdadero eco y éxito en la gestión diplomática, los Señores Embajadores deben contar con políticas coherentes en materia internacional, esto es una inserción en el mundo razonable, madura y efectiva, y no ser un acto espasmódico de una situación especial, por lo tanto una política de Estado bien fundada, financiada y consecuente que este mas allá o más acá de la transitoriedad de un determinado Gobierno.

Un ejemplo en este sentido es la política exterior que ha venido desarrollando la República Federativa del Brasil que, desde 1964, con el acceso al poder de Castello Branco, ha mantenido una fidelidad inmaculada hacia los intereses económicos del Brasil, que ha ido afianzando con el correr de los años y respetada aun por Gobiernos teóricamente socialistas como el que ejerce Lula hoy en día.

Por otra parte, siempre desde el ángulo comercial, debemos ser muy estrictos en dos aspectos que sostienen al comercio con el exterior: (a) la continuidad y calidad de los productos que el mundo demanda; y, (b) la seriedad en el cumplimiento de los acuerdos que se logren en pos de este esfuerzo comercial. El mundo no quiere ni necesita de proveedores inestables, incumplidores y, sobre todo impredecibles, y esto esta intensamente vinculado a las políticas internas del gobierno para, alentar incrementos de producción, elevar la calidad de los productos y estar a los niveles competitivos con el resto de los países.

Sin ir muy lejos, el conflicto con el campo demostró tanto a los productores como a los compradores del exterior la fragilidad y poca credibilidad que se podía mantener sobre las políticas internas del Gobierno Argentino que, privilegiando sus políticas fiscales confiscatorias, derrumbo uno de los pilares exportadores de la argentina, como ha sido el sector agrícola ganadero.

Estos hechos, se reflejan en lo que damos en llamar “seguridad jurídica”, pretendiendo cambiar practicas de comercio habituales y permanentes en el mundo, como método de sostenimiento de una supuesta ventaja competitiva entre los precios internos y los internacionales.

Las empresas gananciosas reinvierten, amplían sus radios de producción, incorporan innovación y tecnología y a través de ellas mejoran la calidad de su producción y abaratan costos, lo que permite ser más competitivos, más eficientes, ofrecer mayores volúmenes y, por supuesto mejor calidad.

En lo político es indispensable mantener políticas serias, ¿se puede ser serio en lo internacional, cuando en lo interno somos un mamarracho”, es difícil, máxime hoy en día en donde el nivel de información y la comunicación es inmediata y, además los países con los que mantenemos relaciones tienen a su vez sus propios embajadores que informan a sus respectivas cancillerías el rumbo del Gobierno y, después viene la Prensa, que como el artículo que menciono, llega a cientos miles de hombres y mujeres en sus países de origen, poniendo de relieve como está siendo vista la actitud del país a partir de sus circunstanciales gobernantes.

El mundo está cayendo en una fuerte recesión, así lo muestran los indicadores de los países del mundo, la crisis pareciera no alcanzar su piso, por lo tanto con esta circunstancia aparece el proteccionismo, la retracción comercial internacional y hace más complejo y difícil lograr una inserción en el mundo que, al igual que la argentina intenta proteger su industria y sus empleos, por lo tanto encontrar sinergias es un más complejo y más aun cuando nuestro país no ha mantenido a lo largo de los años una política internacional coherente y, simplemente se ha limitado a pelearse con todo el mundo y hasta dar cátedra sobre lo que considera las buenas y correctas políticas.

Es cierto que veremos mayor intervención estatal en los países en general, ya que en las crisis la necesidad de políticas anti cíclicas son encaradas con recursos de los gobiernos pero ello no quiere decir, como lo expresan el ex Presidente y la PresidentE/A que el modelo argentino es el correcto o el que el mundo deberá seguir, no he escuchado a ningún líder mundial serio, o economista prominente pasarse día a día tras el micrófono culpando a uno u otro país de la crisis, como lo hacen desde aquí nuestro dirigentes, como si la situación local fuese un paraíso que vino a ser interrumpido por las consecuencias de la crisis externa. Esto es mesura, esto es seriedad, esto es abocarse a la resolución de los problemas y no buscar justificativos absurdos a la realidad de cada país.

¿Tiene la culpa el mundo, el FMI, u otros organismos que los índices de la economía argentina no sean creíbles?, ¿son responsables los países del mundo de los conflictos internos generados con sectores productivos vitales para la argentina de los desaciertos en las políticas aplicadas y que llevaron al incumplimiento de las exportaciones de productos primarios?, ¿son responsables nuestros embajadores de no saber explicar que es lo que ocurre fronteras adentro de nuestro país, que autogenera conflictos permanentemente que conspiran contra la racionalidad y el sentido común?, no creo que ni el discurso del Canciller, ni la arenga presidencial puedan generar una respuesta seria a estos interrogantes.

“Argentina nunca fue un país industrial; su única y verdadera fuente de subsistencia fue la producción agropecuaria y la exportación de productos primarios. El actual gobierno argentino no representa ni en sombras los ideales iníciales del mítico gobernante de los años ´40, General Perón. Los gobernantes actuales pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra izquierda muy activos en los años´70 que han instaurado hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente electoralista, basado en la corrupción político-sindical que está llevando a este país sudamericano al límite de su propia autodestrucción. La violencia está latente en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del gobierno de la Sra. Kirchner y su marido, el ex - presidente que oficia de Primer Ministro de facto, es quien domina la economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos que perjudican cualquier acción ciudadana”.

Esto es lo que leen los alemanes cuando despliegan el Berliner Tageblatt, y se informan sobre lo que ocurre en el país, es contra esto que deben luchar nuestro embajadores a diario, por lo tanto no es posible tener una presencia seria y estable en la mentalidad del mundo, si en lo interior no podemos resolver nuestros propios problemas.

Se ufana el gobierno que nuestro crecimiento de los últimos años fue el más importante de los últimos 100 años, olvida nuestro gobierno que, este crecimiento vino en ancas de la gran demanda alimentaria mundial, y de precios extraordinarios, que permitieron revivir el campo, desendeudarlo y llevarlo a producir cerca de 100 millones de toneladas de granos y, por ende a modernizar todo el aparato tecnológico agrícola. No fue la genialidad de un gobierno.

Por lo tanto, no abrigo demasiadas esperanzas en lo que pueda estar surgiendo de este seminario del “Compre Ya” que la presidente/A ha realizado con nuestro embajadores, algunos de ellos con gran experiencia empresarial si no nos transformamos en un verdadero país exportador, esto es, no solo vender lo que no se puede vender en lo interno por la crisis que atravesamos, sino que nos transformamos, como el Brasil o Chile, en verdaderos proveedores mundiales, a escalas acordes y con volúmenes suficientes como para poder abastecer a los países del mundo, y no solo cuando las caídas internas generen excedentes.

El mundo se mueve con realidades, no con buenas intenciones o voluntarismos, esto es lo que necesitamos nosotros dejar de lado y, cumplir nuestros compromisos financieros y comerciales, como hace cualquier país serio para que, en los momentos de dificultad seamos tratados como tales y la prensa internacional y las opiniones políticas reservadas no nos sean esquivas.

“Los Kirchner, desde el atril, jugaron a ser Frankenstein y crearon su propio monstruo: el del temor. Y ese monstruo, hoy, les juega en contra”. (Roberto Cachanosky)

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